Ruido submarino: el 89% de europeos reclama reducir velocidad de los buques para proteger la vida marina
El 84% respalda límites de velocidad para barcos comerciales y de recreo en los próximos cinco años
España y Francia lideran el apoyo a la regulación obligatoria frente a la autorregulación del sector
El ruido submarino generado por el tráfico marítimo comercial amenaza la vida de millones de animales en los océanos, y los ciudadanos europeos lo saben. Una encuesta encargada por la organización de protección animal IFAW y realizada por Ipsos bva en febrero de 2026 entre 5.000 personas de cinco países (Francia, Alemania, los Países Bajos, España y Suecia) revela que el 89% de los encuestados considera que el problema debe abordarse de forma urgente.
La misma mayoría respalda medidas concretas: el 84% apoya reducir la velocidad de los buques comerciales y de recreo, incluso asumiendo que ello implique mayores costes de envío y retrasos en las entregas. El informe, publicado en marzo de 2026, llega en un momento en que el debate sobre la regulación del ruido submarino cobra fuerza en las instituciones europeas.
Una amenaza silenciosa
Más de la mitad del ruido submarino de origen humano procede del sector del transporte marítimo comercial, según los estudios científicos citados en la encuesta. El sonido es la señal principal que utilizan los animales marinos, desde las ballenas más grandes hasta el plancton más diminuto, para comunicarse, orientarse, encontrar alimento y evitar depredadores.
El impacto de esta contaminación acústica sobre los ecosistemas oceánicos está avalado por la ciencia, pero su visibilidad pública es aún muy limitada. Sólo el 14% de los europeos encuestados lo identificó espontáneamente como una de las principales amenazas para la vida marina, muy por detrás de la contaminación plástica y los microplásticos, citados por el 81%, o del cambio climático, mencionado por el 57%.
Conocimiento creciente
A pesar de esa brecha de visibilidad, la concienciación avanza. El 57% de los europeos declara haber oído hablar del ruido submarino como forma de contaminación marina. Entre los menores de 35 años, ese porcentaje asciende al 63%. Alemania encabeza el nivel de concienciación con un 61% de respuestas afirmativas, seguida de los Países Bajos (59%) y Francia (56%).
El dato más revelador del estudio mide el efecto de informar a los encuestados. Una vez descritos los efectos del ruido submarino sobre los ecosistemas marinos, el nivel de acuerdo sobre la urgencia de actuar se disparó hasta el 89%. Alemania registró el porcentaje más alto de acuerdo firme, con un 95% de respuestas favorables, mientras que España alcanzó el 90% y Francia el 89%.
Regulación, no voluntarismo
Frente a la opción de que las navieras se autorregulen de forma voluntaria, el 78% de los europeos considera necesarias regulaciones que obliguen a reducir la velocidad de los buques. El rechazo a la autorregulación es especialmente marcado en Francia y Suecia, donde el apoyo a la normativa obligatoria alcanza el 81%.
El respaldo a los límites de velocidad se mantiene incluso cuando se informa de sus costes. El 84% apoya su implementación en los próximos cinco años, aun sabiendo que podría traducirse en mayores costes logísticos y retrasos en las entregas. Francia (91%) y España (90%) lideran ese apoyo entre los cinco países analizados.
La UE, llamada a liderar
La encuesta revela también un amplio respaldo a que sea la Unión Europea la primera en implementar una reducción obligatoria de la velocidad de los buques a nivel mundial. El 59% de los europeos expresaría sentimientos positivos ante esa iniciativa: el 31% se sentiría esperanzado y el 28% orgulloso. Sólo el 13% manifiesta preocupación por los posibles impactos económicos negativos.
Pese a ese respaldo, la mayoría de los encuestados cree que las instituciones no actúan con suficiente decisión. El 54% considera que la UE no hace lo suficiente frente al ruido submarino, y el 57% extiende esa valoración crítica a sus gobiernos nacionales.
Disposición ciudadana
La disposición a contribuir a título personal es también elevada. El 69% aceptaría pequeños retrasos en los envíos para proteger la vida marina, y el 59% votaría o apoyaría políticas orientadas a reducir el ruido submarino.
El 51% estaría dispuesto a difundir información sobre el problema en redes sociales o conversaciones cotidianas, y el 44% a asumir costes de envío ligeramente más elevados.
La etiqueta Blue Speeds
El estudio introduce el concepto de etiqueta Blue Speed», que identifica los productos enviados en barcos a velocidad reducida para proteger el mar. El 84% de los europeos elegiría un producto con esa etiqueta incluso si ello implica mayor precio o mayor tiempo de entrega.
El precio es, no obstante, el factor determinante: el 51% aceptaría el retraso sólo si el coste se mantiene igual, mientras que un 28% comprometido optaría por ese envío incluso pagando más. Sólo el 6% rechazaría por completo la opción de envío a velocidad reducida, lo que refleja una receptividad muy alta de los consumidores europeos hacia etiquetas de envío sostenible orientadas a proteger los ecosistemas del océano frente al ruido submarino.
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