El futuro de la economía circular ante los retos de Europa

Los retos de implantar la economía circular en las entidades locales de Ciudad Real: financiación e incentivos

La mesa redonda “El impacto del futuro de la economía circular en las entidades locales” pide financiación e incentivos para afrontar la economía circular en los municipios de Ciudad Real

Los municipios reclaman financiación e incentivos para afrontar la economía circular

Los regidores coinciden en que la educación ambiental no basta sin incentivos económicos reales

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El Consorcio RSU de Ciudad Real acogió la jornada El futuro de la economía circular ante los retos de Europa, organizada por Nivel 15 y OKGREEN, el portal de medioambiente y sostenibilidad de OKDIARIO. El encuentro, que se desarrolló en la ciudad manchega, reunió a expertos, responsables institucionales y representantes municipales de la provincia.

La segunda mesa de debate, El impacto del futuro de la economía circular en las entidades locales, dio voz a los ayuntamientos, que son quienes ejecutan sobre el terreno la transición. Una conversación centrada en las dificultades reales de los municipios para cumplir unos objetivos europeos cada vez más exigentes.

La mesa estuvo moderada por José Manuel Labrador, gerente del Consorcio RSU, y reunió a Genaro Galán, teniente de alcalde de Almagro; José Antonio Talavera, alcalde de Almedina; Luis Ramón Mohíno, alcalde de Miguelturra; y Gregorio Oráa, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ciudad Real.

Almagro pide valentía política

Labrador abrió la mesa recordando que estos cuatro municipios representan la diversidad de los 92 que integran el Consorcio. El gerente alertó del estancamiento de la recogida selectiva: «Sólo el 4% de los residuos se recoge en el contenedor amarillo, sólo el 4% en el azul y el 2,5% en el verde de vidrio», apuntó, reivindicando el pago por generación y la educación ambiental.

Genaro Galán fue el más contundente. El teniente de alcalde de Almagro denunció que su municipio lleva 33 años albergando el centro de tratamiento provincial. «Almagro ha cumplido con creces su cuota de solidaridad provincial; lleva enterrando recursos durante tres décadas. Eso no es economía circular, es un fracaso de diseño», afirmó.

Galán reclamó cambiar las reglas del juego en lugar de apelar sólo a la buena voluntad. «En Europa la gente no recicla por amor al arte, recicla porque tiene un beneficio económico», señaló, defendiendo el pago por generación y el sistema de depósito como vías para que el reciclar sea «la opción más cómoda para el bolsillo del ciudadano».

La perspectiva del mundo real

El teniente de alcalde de Almagro cerró con una petición simbólica: el cierre del centro de tratamiento. «Mantener abierto el vertedero de Almagro es la excusa perfecta para que el resto de municipios no hagan sus deberes, porque les sale barato seguir enterrando recursos», denunció, reclamando «valentía política» para diseñar un futuro de residuos cero.

José Antonio Talavera aportó la visión de un municipio pequeño. El alcalde de Almedina expuso las tres limitaciones estructurales del medio rural: voluntariedad sin incentivos, costes crecientes para los ayuntamientos e infraestructuras pensadas para ciudades. «Necesitamos modelos adaptados, no réplicas de sistemas urbanos», subrayó.

Talavera puso el foco en una paradoja: «El ciudadano está financiando dos veces el reciclaje, cuando compra el producto y cuando paga la tasa municipal». El regidor reclamó que se cumpla la responsabilidad ampliada del productor y anunció medidas propias como un sistema de depósito municipal y la recogida neumática en calles estrechas.

La jornada reunió también a representantes de las entidades locales.

Miguelturra apuesta por la cercanía

El moderador respaldó el planteamiento de Almedina. «Hay que adaptar la legislación y las medidas a los territorios; a mayor ruralidad, mayor falta de financiación», coincidió Labrador, que reconoció estar negociando con el principal SCRAP y la Junta para lograr «un mejor convenio» que alivie la situación económica del Consorcio.

Luis Ramón Mohíno detalló el amplio paquete de medidas de Miguelturra. El alcalde explicó el cambio a la carga lateral, la multiplicación de contenedores de reciclaje y la transformación del punto limpio en «un punto vivo de revalorización», además de dos puntos limpios de proximidad en barrios alejados. «Si queremos que la gente recicle más, tenemos que ponérselo fácil», resumió.

El regidor de Miguelturra también reforzó la recogida de voluminosos en turnos de mañana y tarde para evitar abandonos incontrolados, e impulsó el compostaje comunitario y el contenedor marrón. «Vamos a seguir dándole la tabarra al Consorcio para que se hagan este tipo de medidas que modernizan nuestro sistema», aseguró..

El impuesto al vertedero, sin retorno

Mohíno situó el impuesto al vertedero en el centro de la conversación. «Hemos recaudado entre nuestros vecinos en torno a medio millón de euros, y esos diez millones de los que hablaba José Manuel tienen que verse reflejados en una reinversión que mejore los sistemas», reclamó, recordando lo difícil que fue explicar el canon a la ciudadanía en 2023.

Labrador insistió en su reivindicación recurrente sobre el destino del tributo. «Cuando pedimos que el impuesto recaiga en nosotros, queremos que vaya a los ayuntamientos», afirmó el gerente, que ilustró el argumento dirigiéndose a Mohíno: «Imagínate qué harías en tu pueblo con esos 500.000 euros más para implementar las medidas que estáis tomando».

El gerente calificó de «muy injusto» que la recaudación se pierda en lugar de revertir en las entidades locales que ya la abonan. Una queja que el Consorcio ha trasladado por escrito a la Consejería y al Ministerio, en línea con la postura mantenida por su presidente, Carlos Villajos, durante toda la jornada.

Ciudad Real reclama financiación

Gregorio Oráa cerró el turno desde la realidad de la capital. El concejal de Medio Ambiente reivindicó la educación ambiental como base del cambio: «Hemos llevado a 1.350 escolares a los parques de Ciudad Real en estos tres años para hacer talleres de reciclaje», explicó, confiando en que «las nuevas generaciones están mucho más preparadas».

Oráa relató su experiencia en la ciudad alemana de Potsdam como modelo a seguir. «Allí no vimos contenedores, y además los vecinos cobran por llevar sus residuos al punto correspondiente», contó, contraponiendo ese sistema a las dificultades cotidianas de un ayuntamiento que debe atender quejas vecinales sobre la recogida.

El edil reclamó con insistencia más apoyo de las administraciones superiores. «Echo muchísimo en falta ayuda de las comunidades autónomas, del Estado y del Ministerio; cada ley tiene que ir dotada económicamente», subrayó, lamentando que el Ayuntamiento haya concurrido sin éxito «cuatro veces» a las subvenciones.

Hay margen para mejorar

Pese a las dificultades, Oráa quiso terminar con un mensaje de esperanza, destacando los logros de la capital en papel y cartón —reconocida con las Pajaritas azules por quinto año— y en la recogida puerta a puerta de vidrio en la hostelería junto a Ecovidrio y RSU. «Se pueden hacer cosas, se puede mejorar», afirmó.

El concejal reivindicó también la importancia del residuo textil, del que «el 95% se reutiliza», y reclamó concienciar para que no acabe en el contenedor de fracción resto. «Hemos empezado tarde, como dice mi compañero de Almedina, pero tenemos que hacerlo, porque nos toca y no hay más», concluyó.

Labrador cerró la jornada reuniendo las grandes demandas municipales: financiación justa, incentivos económicos al ciudadano, colaboración entre administraciones y adaptación de la normativa a cada territorio. Un consenso transversal que, más allá de las singularidades de cada pueblo, situó el impuesto al vertedero como la asignatura pendiente compartida por todos.