La guerra en Irán da argumentos al eléctrico: salen cinco veces menos perjudicados que los de gasolina
El conflicto en Oriente Medio dispara el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril
Los 7,7 millones de coches eléctricos europeos ya ahorran 126.000 barriles de petróleo al día, según T&E
La gasolina acumula una subida del 13,6% y el gasóleo del 25% desde el inicio de la guerra
La guerra en Irán está poniendo en evidencia una de las grandes diferencias estructurales entre los conductores de gasolina y los de vehículos eléctricos: la vulnerabilidad ante las crisis del petróleo.
Según un análisis de Transport & Environment (T&E), el conflicto en Oriente Medio afectará negativamente hasta cinco veces más al bolsillo de quienes repostan en una gasolinera que de quienes cargan en un punto de recarga..
El informe sitúa el origen del problema en el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petroleros en el Golfo Pérsico. Desde el inicio de las hostilidades, el barril de crudo ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares, un nivel que, según T&E, convierte la dependencia energética de Europa en un impuesto invisible y masivo para sus ciudadanos.
La brecha en el surtidor
La gasolina de 95 octanos ha pasado de 1,478 euros por litro el 27 de febrero a 1,679 euros actuales, un incremento del 13,6%. El gasóleo de automoción ha subido desde los 1,435 euros hasta los 1,802 euros por litro, un alza del 25%. Para un conductor que reposte 50 litros, eso supone pagar entre 10 y 18 euros más en cada visita a la gasolinera.
Si se extrapola a un consumo mensual de 150 litros, las familias españolas están abonando entre 30 y 55 euros más al mes dependiendo del carburante. Un encarecimiento que no sólo afecta al transporte de pasajeros: el gasóleo agrícola se ha disparado alrededor de un 41% en menos de una semana, según organizaciones del sector.
El escudo eléctrico
Los conductores de vehículos eléctricos, en cambio, cuentan con lo que los expertos llaman un «cortafuegos energético». La electricidad se genera también a partir de fuentes renovables —solar, eólica e hidráulica— cuyo precio no depende de lo que ocurra en el estrecho de Ormuz. Además, los grandes operadores energéticos compran energía con hasta un año de antelación, lo que amortigua los picos del mercado diario.
«La gasolina y el diésel están totalmente expuestos. La electricidad tiene un escudo que la gasolina no tiene», resume Juan Carlos Brotons, delegado de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE). Aunque los precios de la electricidad también pueden subir en un escenario de gas caro, los reguladores fijan las tarifas residenciales con carácter anual, lo que protege a los hogares de las fluctuaciones mensuales.
La factura europea
El sobrecoste geopolítico para los conductores europeos asciende a 150 millones de euros diarios mientras el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares.
Esta cifra refleja la diferencia entre lo que los conductores del continente abonan actualmente y lo que pagarían en condiciones de mercado estables. En 2022, durante la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, los europeos llegaron a desembolsar entre 24 y 31 euros más por llenar un depósito de 50 litros.
Menos barriles al día
Los 7,7 millones de vehículos eléctricos que circulan por las carreteras europeas ya reducen el consumo de petróleo del continente en 126.000 barriles al día. A precios de 2022, ese ahorro equivaldría a unos 39 millones de euros diarios.
T&E advierte que, si en lugar de subvencionar combustibles fósiles —136.000 millones de euros ese año sólo en la UE— se hubiera apostado por la electrificación, hoy podrían circular 5,4 millones de coches eléctricos adicionales en Europa.
España en alerta
La crisis del petróleo provocada por el conflicto en Irán también está generando presión institucional en España. El sector del transporte de mercancías ha solicitado al Ministerio de Transportes que active un mecanismo preventivo con bonificaciones al combustible si el precio del gasóleo supera determinados umbrales.
La petición plantea un canal permanente de diálogo público-privado que permita reaccionar con rapidez si la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolonga.
El conflicto está acelerando, además, el interés por los coches electrificados. La plataforma Edmunds analizó los datos de búsqueda de la semana del 2 de marzo, tras el inicio de la guerra, y observó que el interés por híbridos, enchufables y eléctricos de batería representó el 22,4% de todas las búsquedas de vehículos, frente al 20,7% de la semana anterior. El mismo patrón se registró durante la crisis de 2022.
Sin escapatoria fósil
La crisis del petróleo provocada por la guerra en Irán vuelve a recordar a Europa que la dependencia del crudo no es sólo un problema medioambiental, sino también económico y geopolítico.
Desde T&E subrayan que la transición hacia los vehículos eléctricos y las energías renovables no es un lujo: es la única vía real para blindar a los ciudadanos frente a las consecuencias de futuras guerras en regiones productoras de petróleo.
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