Cumbre internacional

La conferencia de Santa Marta traza su hoja de ruta no vinculante para el fin de los combustibles fósiles 

56 países pactan en Santa Marta eliminar subsidios fósiles y reformar la arquitectura financiera global

Colombia y Países Bajos crean un panel con Johan Rockström para guiar la transición energética global

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La conferencia de Santa Marta ha concluido con un mandato político claro: más de 50 países se reunieron por primera vez para planificar la salida ordenada de los combustibles fósiles.

La I Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, coorganizada por Colombia y los Países Bajos, dejó una hoja de ruta inicial y no vinculante con el compromiso de continuar el proceso en una segunda edición.

Durante seis días, la ciudad caribeña de Santa Marta acogió a 56 países, 2.800 personas y centenares de organizaciones de la sociedad civil. El objetivo era abordar lo que las negociaciones climáticas internacionales no han logrado en décadas: cómo planificar, financiar y ejecutar el abandono progresivo del petróleo, el gas y el carbón.

Una nueva democracia climática

La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, describió el encuentro como «el inicio de una nueva democracia climática global». Colombia organizó la conferencia junto a los Países Bajos con la convicción de que los combustibles fósiles deben quedar en el subsuelo si se quieren cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

La ministra de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven, advirtió que el desafío trasciende lo energético: «No es sólo una transición energética, es una transición socioeconómica. Si la transición falla para las personas, fallará para el mundo». Ambas ministras coincidieron en que el proceso debe ser gradual y equitativo para evitar que el coste recaiga sobre quienes menos responsabilidad tienen.

Cinco resultados concretos

Santa Marta cerró con cinco avances tangibles. El primero: la creación de un panel científico internacional, liderado por el investigador Johan Rockström, para orientar la transición durante los próximos cinco años. El segundo, el establecimiento de grupos de trabajo temáticos sobre financiación, soberanía energética y subsidios a los combustibles fósiles.

El tercer resultado es el reconocimiento en el plenario final de la necesidad de un nuevo instrumento internacional que llene el vacío que el Acuerdo de París no puede cubrir por sí solo. Sin embargo, ese reconocimiento no se ha traducido en un tratado vinculante ni en un cronograma concreto, sino en una segunda conferencia que será coorganizada por Irlanda y Tuvalu.

El cuarto elemento es el compromiso de elaborar hojas de ruta específicas para eliminar progresivamente la dependencia de cada país de estos carburantes. El quinto, un informe exhaustivo que recoge miles de contribuciones escritas y consultas sectoriales.

La ministra de Ambiente y Desarrollo sostenible de Colombia, Irene Vélez (i), reaccionjunto a la ministra de Política Climática y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven. (Foto: EFE)

España, en primera línea

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, participó en Santa Marta como facilitadora del bloque sobre soberanía y seguridad energética. Subrayó que la acción colectiva «reduce los costes, reduce los riesgos» y comprometió al país en el proceso: «Podéis contar con España, con el máximo esfuerzo para conseguirlo unidos y con compromiso».

Javier Andaluz, coordinador de Alianza por el Clima y responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción, señaló que España regresa con «varios deberes»: reforzar los compromisos más allá de la UNFCCC, impulsar el fin de los subsidios fósiles en la alianza COFFIS y acelerar la reforma de la arquitectura financiera internacional. La convulsión geopolítica actual, añadió, «nos demuestra el impacto de una economía fósil y la importancia de la solidaridad».

Movilización en las calles

La sociedad civil dejó huella en Santa Marta. Alianza por el Clima y Gas No Es Solución participaron en la Cumbre de los Pueblos, donde una coalición de organizaciones de comunidades de primera línea, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes aprobó una declaración que exige a los países del Norte Global asumir su deuda ecológica. En las calles de la ciudad caribeña, cientos de personas protagonizaron una marcha hasta la Plaza de Bolívar bajo el lema Futuro Libre de Combustibles Fósiles.

Para Marina Gros Breto, portavoz de Gas No Es Solución y de Ecologistas en Acción, el mensaje de Santa Marta es inequívoco: «El mundo ya sabe que la salida de los combustibles fósiles no es opcional. Hay una mayoría global que quiere avanzar y que no puede seguir esperando». La próxima parada es Tuvalu, con el objetivo de cerrar un tratado vinculante con financiación real y compromisos que no se evaporen en el camino.

Hacia Tuvalu

Los resultados del encuentro serán trasladados a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para ampliar la coalición y acelerar la acción climática. Aunque la conferencia no establece compromisos vinculantes, busca consolidarse como plataforma de acción colectiva que complemente las negociaciones internacionales.

Ester Galende, de la Campaña del Tratado de Combustibles Fósiles, resumió el significado de la semana: «El acuerdo para continuar bajo el liderazgo del Pacífico manda un mensaje claro al mundo: la transición más allá de los combustibles fósiles es inevitable». El reto ahora, concluye, es garantizar que ese impulso se traduzca en un mecanismo vinculante para eliminar de manera gradual y equitativa la extracción de petróleo, gas y carbón.