Plantas

Los brotes de frambuesa deben podarse durante una semana determinada de octubre; de lo contrario, la cosecha del año siguiente se reducirá a la mitad

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En otoño hay un periodo corto, pero fundamental, en el que la poda de las frambuesas influye directamente en la cantidad de frutos que se recogerán al año siguiente. Si se espera demasiado, las plantas pueden debilitarse y la cosecha llegar a reducirse hasta la mitad. Antes de que llegue el invierno, las frambuesas acumulan carbohidratos en las raíces y en la base de los brotes. Cuando las ramas viejas se podan en el momento correcto, la planta puede destinar una mayor cantidad de energía a los brotes jóvenes que producirán frutos la próxima temporada. En cambio, una poda demasiado tardía puede dificultar la recuperación de la planta en un suelo frío y húmedo.

La poda de las frambuesas ofrece numerosos beneficios tanto para la salud de la planta como para la calidad de sus frutos. Al reducir el número de tallos, la planta puede concentrar más energía en los frutos restantes, que crecerán más grandes y sabrosos. También ayuda a prevenir enfermedades al mejorar la ventilación y reducir la humedad, facilita la recolección al permitir un acceso más cómodo a las frambuesas y contribuye a prolongar la vida de la planta gracias a un mantenimiento regular.

El momento exacto en el que debes podar los brotes de frambuesa

Antes de comenzar la poda, es fundamental identificar de qué tipo de frambuesa se trata: remontante o no remontante, ya que cada variedad tiene un ciclo de fructificación diferente y, por tanto, necesita unos cuidados específicos. Para distinguirlas, basta con observar cuándo producen sus frutos. Las variedades remontantes pueden ofrecer dos cosechas al año: una en junio y otra entre agosto y octubre. En cambio, las variedades no remontantes producen una única cosecha, generalmente abundante, entre junio y julio.

Podar las frambuesas correctamente es fundamental para mantener las plantas sanas, favorecer el crecimiento de nuevos brotes y conseguir una cosecha abundante durante la primavera. Utiliza unas tijeras de podar afiladas y limpias para realizar cortes precisos y evitar daños innecesarios.

  1. Elimina desde la base las ramas muertas, rotas o que presenten signos de enfermedad. Estos tallos ya no contribuirán a la producción y pueden dificultar la ventilación entre las plantas.
  2. En las frambuesas no remontantes, después de la cosecha se cortan a ras de suelo los tallos que ya han fructificado, porque no volverán a producir. Conserva los brotes jóvenes y vigorosos, que darán frutos el próximo verano. En las remontantes, si quieres obtener dos cosechas, elimina después de la cosecha estival los tallos que ya han fructificado en su parte superior, conservando la parte inferior que puede producir de nuevo. Si prefieres una sola cosecha otoñal, puedes cortar todos los tallos a ras de suelo durante el reposo invernal.
  3. Si la planta tiene demasiados tallos, retira los más débiles y deja los más vigorosos.
  4. Retira los restos de poda, elimina las malas hierbas y coloca una capa de acolchado orgánico de unos cinco centímetros alrededor de las plantas, sin amontonarlo directamente contra los tallos.

La frambuesa es una planta frutal relativamente fácil de cultivar y mantener, siempre que reciba los cuidados adecuados. Uno de los aspectos más importantes es elegir una buena ubicación, ya que crece mejor en lugares soleados. Por otro lado, necesita mantener cierta humedad en el suelo, especialmente durante la primavera, el verano y la formación de los frutos. Conviene regar de manera regular, evitando tanto que la tierra se seque por completo como los encharcamientos.
Además, conviene aportar compost maduro al final del invierno o al comienzo de la primavera para enriquecer el suelo y estimular el crecimiento. También es importante vigilar la aparición de plagas y enfermedades, retirando las partes afectadas cuando sea necesario.

El mantenimiento es clave

Después de la poda, realizar un mantenimiento adecuado ayuda a conservar el vigor de las plantas y a garantizar una buena cosecha la siguiente temporada. Los jardineros recomiendan eliminar con una pala los nuevos brotes que aparezcan fuera de la zona de cultivo, aunque también se pueden trasplantar a otro lugar. Si es necesario, hay que retirar las malas hierbas y cubrir la base de las plantas con una capa de acolchado de unos cinco centímetros, que conserve la humedad, limite su aparición y proteja las raíces del frío invernal.

Para ello, se pueden utilizar hojas secas o corteza de pino, ya que las frambuesas toleran bien la acidez. Asimismo, es recomendable sujetar los tallos jóvenes cuando sea necesario para evitar que se doblen o se rompan por el peso de los frutos. Al final del invierno, se puede añadir materia orgánica, como compost maduro o estiércol bien descompuesto, para enriquecer el suelo y estimular el crecimiento de nuevos brotes en primavera. Por último, instalar un sistema de espaldera con alambres tensados entre postes, especialmente en las variedades más vigorosas, permite mantener una buena ventilación, facilita la recolección y ayuda a prevenir enfermedades.