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No hay que echar las campanas al vuelo todavía, pero en 2025 se eliminaron 109 obstáculos artificiales en los ríos españoles

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Durante décadas, presas, azudes y esclusas se construyeron en toda Europa sin demasiada atención al impacto sobre los ecosistemas fluviales. Justamente en este sentido, los ríos españoles acumulan una herencia de infraestructuras que en muchos casos dejaron de tener utilidad operativa hace tiempo, pero que permanecen inútilmente en pie.

Y si uno se pone a pensar, estas interrumpen el curso natural del cauce e impiden el paso de especies migratorias como el salmón o la lamprea. Para suerte de la madre naturaleza, la tendencia lleva años cambiando. En Europa ha tomado fuerza un movimiento de restauración fluvial que apuesta por demoler esas barreras obsoletas, y España se ha sumado a esa corriente. 

España desmanteló 109 barreras en los ríos españoles y se coloca tercera en Europa

En 2025, España desmanteló 109 obstáculos artificiales en sus ríos, lo que la sitúa en el tercer puesto del ranking europeo, por detrás de Suecia (173) y Finlandia (143).

Son 13 más que las eliminadas el año anterior, según el informe anual de Dam Removal Europe, la coalición de organizaciones conservacionistas que lleva el registro de estas demoliciones en todo el continente.

En el conjunto de Europa, el año pasado se retiraron 603 barreras fluviales, un 11% más que en 2024 y el quinto récord consecutivo de la serie histórica.

La mayor parte de las estructuras demolidas son azudes y pequeñas presas de menos de dos metros de altura que llevan años fuera de servicio, no grandes embalses de regulación hídrica.

Así quedó la presa de Yecla de Yeltes tras la acción de Dam Removal. Foto: Dam Removal.

El ejemplo propuesto en la imagen destacada se trata de la demolición de la presa de Yecla de Yeltes, en Salamanca. Al retirar esta presa, se reconectaron 27 km de río. Varias especies se benefician actualmente de la eliminación de esta presa obsoleta, como por ejemplo la nutria, la tortuga de estanque europea, la trucha y la sarda, una especie endémica en peligro de extinción.

El problema de la escala: todavía hay más de un millón de barreras fluviales de pie en Europa

El dato de los 109 derribos cobra su verdadera dimensión cuando se sitúa en el contexto global. Según el proyecto Amber, Europa alberga más de 1,2 millones de barreras fluviales. De ellas, Dam Removal Europe estima que más de 150.000 son presas obsoletas que ya no cumplen ninguna función productiva.

En lo que respecta a España, el país acumula decenas de miles de estas estructuras en sus cuencas hidrográficas, muchas de ellas en ríos que históricamente albergaron poblaciones importantes de especies migradoras.

Rubén Rocha, director de proyectos de Dam Removal Europe, rechazó los argumentos que asocian el derribo de presas con el riesgo de sequía: «hay partidos políticos que hablan de que tirar presas aumenta la sequía, eso es totalmente falso».

La confusión surge de mezclar los grandes embalses de regulación hídrica con las pequeñas barreras obsoletas que son el objetivo de estos programas de restauración.

El salmón atlántico cayó un 82% en los ríos españoles en una década

No nos olvidemos de que el deterioro de los ecosistemas fluviales tiene un indicador muy concreto: el estado de los peces migratorios. En Europa, el 42% de los peces de agua dulce está clasificado como especie amenazada.

Las poblaciones de peces migratorios en su conjunto han caído un 81% desde 1970, según los datos de Dam Removal Europe. En los ríos españoles, la situación del salmón atlántico es especialmente grave. En solo una década, sus poblaciones retrocedieron un 82%.

Por dar un ejemplo, la lamprea marina, otra especie que necesita remontar los ríos para reproducirse, ha desaparecido de algunos tramos donde fue abundante hasta hace pocos años.

Y en este sentido, cabe remarcar que las barreras artificiales no son el único factor de ese declive (inciden también la contaminación, la sobreexplotación de agua y el calentamiento global), pero actúan como un obstáculo físico directo que impide a estas especies completar su ciclo de vida.

La eliminación de azudes y presas menores se considera una de las intervenciones de restauración con mejor relación coste-beneficio en conservación fluvial.

La UE quiere 25.000 kilómetros de ríos libres para 2030: ¿Cómo va la cuestión?

La Unión Europea fijó en su estrategia de biodiversidad el objetivo de restaurar 25.000 kilómetros de ríos con flujo libre para 2030.

El trabajo de eliminación de barreras acumulado hasta la fecha ha reconectado 3.740 kilómetros en todo el continente, alrededor del 15% de esa meta. Vamos, que hay que admitir que a ese ritmo, la brecha no se cierra en 2030.

El récord de 2025, con 29 países participantes, incluyó la primera demolición registrada en Islandia y Macedonia del Norte. Por suerte, el movimiento crece. No obstante, la escala del problema también.