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Se avista un tiburón de 10 metros de largo a menos de un kilómetro de la costa mediterránea

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El pasado 18 de abril, unos pescadores avistaron un tiburón de aproximadamente 10 metros de longitud frente a la costa mediterránea, cerca de la localidad de Port-La Nouvelle, en el sur de Francia. Según el diario L’Indépendant, lo más probable es que se trate de un tiburón peregrino, una especie clasificada como «Vulnerable» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, está clasificado como vulnerable. Considerado el pez más grande del Mediterráneo, a pesar de su imponente aspecto, no supone un peligro directo para el ser humano al ser una especie filtradora.

La comunidad científica coincide en que este tipo de avistamientos podría volverse más frecuente debido a los cambios que está experimentando el entorno marino. El aumento de la temperatura del agua y las alteraciones en los ecosistemas estarían facilitando la llegada de ciertas especies a zonas más próximas a la costa. El tiburón peregrino, que normalmente vive en aguas abiertas, puede acercarse a la costa en primavera, cuando zonas como el norte de Cataluña y el Golfo de León concentran gran cantidad de alimento gracias al aumento de producción biológica.

El tiburón de 10 metros avistado cerca de la costa

El tiburón peregrino se observa en el Mediterráneo principalmente en primavera. Durante esta época, la cantidad de plancton en el agua aumenta significativamente, lo que hace que los animales se acerquen a la costa. Sólo unos días antes, un ejemplar de esta especie también sorprendió a un barco turístico que transportaba turistas alemanes frente a la costa croata; «he visto muchas cosas en mi vida, pero nunca nada como esto», comentó el capitán. El aviso llegó al Instituto Blue World gracias al vídeo enviado por una de las turistas. Aunque las imágenes no son especialmente nítidas, el equipo ha identificado casi con total seguridad la especie por la forma de su aleta dorsal: un tiburón peregrino.

Características

Los rasgos que permiten reconocer al tiburón peregrino son los siguientes: tiene un cuerpo de color castaño, un hocico cónico que en los adultos termina en una punta redondeada (a veces blanquecina) y cinco grandes hendiduras branquiales, de las cuales las primeras casi rodean la cabeza. Su aleta dorsal es grande y triangular, aunque con el extremo algo redondeado, y puede inclinarse hacia un lado mientras nada. La aleta anal también es notable, con un tamaño similar al de la segunda aleta dorsal. Cuando se alimenta en superficie, es posible identificarlo porque suelen sobresalir tres partes de su cuerpo: la punta del hocico, la aleta dorsal y el lóbulo superior de la cola.

A pesar de su tamaño, esta especie es capaz de alcanzar velocidades relativamente altas durante cortos periodos y llegar a impulsarse completamente fuera del agua, un comportamiento conocido como «breaching». Un estudio reciente realizado en 2020 documentó no sólo numerosos saltos individuales, sino también secuencias de dos, tres e incluso cuatro saltos consecutivos realizados por un mismo ejemplar, con velocidades medias cercanas a los 3,9 m/s, comparables a las del tiburón blanco.

Una de las principales características de esta especie es que se alimenta mediante filtración. Actúa como un recolector selectivo de zooplancton, avanzando lentamente con la boca abierta y cerrándola cada 30 o 60 segundo. Su capacidad de filtración es muy elevada, ya que puede procesar alrededor de 6.000 litros de agua por hora.

El tiburón peregrino se reproduce entre mayo y julio, cuando se acerca a la costa. La fecundación es interna y los embriones se desarrollan en el útero, alimentándose primero de trofonemas y luego de huevos no fecundados. La gestación dura unos 36 meses. Nacen unas cuatro crías de dos metros, que se independizan al nacer.

Amenazas

Este tiburón de entre 10 y 12 metros de longitud es una especie protegida en diversos países y acuerdos internacionales. Está incluida en el Apéndice II de CITES, en los Apéndices I y II del Convenio sobre Especies Migratorias, en el Anexo II del Convenio de Barcelona y cuenta con protección específica en el marco de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo, además de la prohibición de su captura en la Unión Europea. La UICN la clasifica como «Vulnerable», ya que antes de estas medidas sus poblaciones se redujeron en más de un 50 % debido a la pesca dirigida y a capturas accidentales. Aun así, entre 2007 y 2016 se registró la comercialización de unas 700 toneladas de carne procedente de Noruega con destino al mercado chino, según la base de datos de CITES.

«A pesar de las crecientes amenazas, los tiburones se encuentran prácticamente desprotegidos en alta mar», afirma Sonja Fordham, Vicepresidenta del Grupo Especialista en Tiburones de la UICN y Directora de Políticas de Shark Alliance. «Dada la vulnerabilidad y las largas migraciones de la mayoría de los tiburones oceánicos es necesario coordinar planes de conservación internacionales. Nuestro informe refleja la seria sobrepesca que sufren estas especies, tanto en aguas nacionales como internacionales, y pone de manifiesto la clara necesidad de adoptar medidas a escala global».