¿Por qué algunos coches utilizan dos tubos de escape en lugar de uno?
El sistema de escape es una parte esencial del sistema del motor, ya que se encargan de expulsar los gases resultantes del proceso de combustión interna. Si bien la mayoría de coches modernos tienen un único tubo de escape, algunos modelos vienen equipados con dos tubos de escape. Normalmente, están ubicados en la parte trasera, pero algunos diseños poco convencionales las sitúan en lugares diferentes, como los laterales, como es el caso del Mercedes SLR McLaren.
Según los expertos, la principal razón por la que algunos coches utilizan dos tubos de escape en lugar de uno se debe a lo que se conoce como «contrapresión» dentro del sistema de escape. Esto permite que el flujo de gases se distribuya por dos vías en lugar de una, lo que ayuda a reducir la contrapresión y a mejorar el proceso de salida de los gases del motor.
La razón por la que algunos coches tienen dos tubos de escape
Esta solución cobra aún más importancia en los motores multicilíndricos, donde aumenta la cantidad de gases producidos por la combustión. Según este principio, los motores de tres o cuatro cilindros pueden funcionar con un solo tubo de escape, mientras que los motores que superan este número tienden a utilizar un sistema de escape doble para garantizar un rendimiento óptimo.
Los expertos en automoción también señalan la posibilidad de modificar algunos vehículos añadiéndoles un sistema de escape doble. Sin embargo, esta modificación depende de la compatibilidad con el diseño original del coche, además de la necesidad real de mejorar su rendimiento.
Cabe destacar que algunos coches parecen tener dos tubos de escape, pero en realidad integran un diseño «parcialmente dividido», donde un tubo se ramifica en dos salidas al final, o de un sistema conocido como «Cat-back», en el que la ramificación hacia un sistema doble comienza después del convertidor catalítico.
Los expertos señalan que tener múltiples salidas de escape no significa necesariamente un mayor rendimiento, especialmente en los vehículos de gama media-baja, donde un solo sistema sigue siendo el más común y eficiente en términos de coste y función, incluso si el diseño externo sugiere lo contrario.
Sanciones
Al circular con el escape libre o sin tubo, es relativamente fácil superar los límites de ruido, que en la mayoría de las ciudades se sitúan en torno a los 87 decibelios, aunque estos valores pueden variar en función de la ordenanza municipal de cada localidad. En consecuencia, las sanciones por exceder dicho límite pueden alcanzar hasta los 600 euros.
Esta infracción también está contemplada en el artículo 7 del Reglamento General de Circulación: «Los vehículos no podrán circular por las vías o terrenos objeto de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial si emiten perturbaciones electromagnéticas, con niveles de emisión de ruido superiores a los límites establecidos por las normas específicamente reguladoras de la materia, así como tampoco podrán emitir gases o humos en valores superiores a los límites establecidos ni en los supuestos de haber sido objeto de una reforma de importancia no autorizada». En estos casos, la multa asciende a 200 euros.
Emisiones contaminantes
Un nuevo estudio europeo encargado por EIT Urban Mobility, el mayor organismo de innovación en movilidad urbana del continente, a la consultora e:misia, y presentado en la Cumbre Anual del Foro Internacional del Transporte en Leipzig, señala que las emisiones no procedentes del tubo de escape, conocidas como NEE (partículas generadas por el desgaste de frenos, neumáticos y la superficie de la carretera), se han convertido en la principal fuente de contaminación por partículas del transporte por carretera.
La World Health Organization recuerda en sus informes anuales que la contaminación por partículas sigue siendo una de las mayores amenazas para la salud ambiental en Europa. Según sus datos, más del 96 % de la población está expuesta a concentraciones de PM2,5 (partículas de 2,5 micras o menos) por encima de los límites recomendados.
La reducción de emisiones del tubo de escape gracias a la electrificación del parque automovilístico y a las nuevas normativas ha desplazado el foco hacia estas partículas no relacionadas con la combustión. En ciudades como Londres, Milán y Barcelona, las emisiones NEE representan entre el 68 % y el 88 % de las partículas del transporte por carretera.
«El desgaste de los frenos es actualmente la mayor fuente de NEE en las zonas urbanas, con más del 40% de las partículas resultantes en suspensión en el aire. El desgaste de los neumáticos también es importante, aunque la mayor parte de los residuos se acumulan en el polvo de la carretera. Las paradas y arranques que se producen en la conducción urbana intensifican ambas formas de contaminación. Las próximas normas Euro 7 introducirán, por primera vez, límites a las emisiones por desgaste de frenos y neumáticos, a partir de 2026 y 2028, respectivamente», detalla la DGT.
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