Así es el «siestódromo»: el lugar gratuito en pleno centro de Madrid con hamacas, wifi y aire acondicionado
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Madrid se ha convertido en un horno en pleno verano y, con olas de calor que son cada vez más frecuentes, encontrar un lugar donde refugiarse del sol no es solo una cuestión de comodidad, sino casi de supervivencia. En este contexto, hay espacios que empiezan a ganar protagonismo entre quienes buscan un respiro en mitad de la ciudad y que además sorprenden tal y como es el caso del «siestódromo» del Círculo de Bellas Artes.
En pleno centro, en la calle Alcalá, 42. Allí, el Círculo de Bellas Artes ha vuelto a abrir su refugio climático, un espacio pensado para escapar del calor sin gastar dinero y que este año incorpora esta idea que no ha pasado desapercibida: un «siestódromo» es decir, un espacio para hacer la siesta de manera colectiva y que está equipado con hamacas y zonas de descanso. La propuesta no es nueva, pero sí cada vez más popular. Desde su primera edición en 2024, este refugio se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro del verano madrileño. Y no es difícil entender por qué.
Un siestódromo en pleno centro de Madrid
El término puede sonar curioso, pero describe bastante bien lo que uno se encuentra al entrar. El llamado siestódromo es, básicamente, una zona pensada para parar y hacer la siesta, de modo que vas a encontrar hamacas, colchonetas, sofás o butacas repartidas en un espacio amplio donde la gente puede tumbarse, leer o directamente dormir.
A la hora de la siesta es cuando más se nota. Las hamacas suelen ser lo primero que se llena, pero siempre hay alternativas. La idea es que cada persona encuentre su rincón, sin prisas y sin necesidad de consumir nada. Todo esto dentro de un espacio climatizado, algo que en pleno julio o agosto en Madrid marca la diferencia. No es sólo descansar, es hacerlo sin calor.
Una gran sala para desconectar del calor
Más allá de las hamacas, el refugio tiene un elemento central que cambia bastante la experiencia. Se trata de la instalación «62 descansillos», diseñada por el colectivo Recetas Urbanas, que transforma el Salón de Baile en una especie de gran sala elevada.
No es una sala al uso. Hay plataformas, pequeños niveles, terrazas improvisadas y rincones donde sentarse o tumbarse. Cada uno se adapta el espacio como quiere, y eso hace que no haya una única forma de usarlo. El resultado es un ambiente bastante distinto a otros espacios públicos. Aquí no hay ruido excesivo ni prisas. La gente entra, se acomoda y, en muchos casos, simplemente se queda.
Wifi, juegos, lectura… y hasta guardería de plantas
El refugio no se limita sólo al descanso. De hecho, una de las claves de su éxito es que combina varias cosas en un mismo espacio. Por un lado, hay zona de trabajo con mesas, enchufes y wifi, algo que permite ir con el portátil y pasar allí varias horas sin problema. También hay un rincón de lectura con libros disponibles y una ludoteca con juegos de mesa, en colaboración con Tranjis Games. A esto se suma una fuente de agua para mantenerse hidratado, algo básico en estos meses, y una de las iniciativas más curiosas: la guardería de plantas. Quienes se van de vacaciones pueden dejar allí sus plantas para que las cuiden durante el verano, en una especie de red de apoyo entre vecinos.
Actividades que cambian cada semana
Además del espacio fijo, el refugio climático del Círculo de Bellas Artes incluye un programa de actividades que va cambiando a lo largo del verano. No siempre es el mismo, así que lo mejor es consultar la programación actualizada. Entre las propuestas que se han ido organizando hay desde talleres y encuentros hasta actividades relacionadas con juegos o cultura. Algunas ya han tenido lugar, pero siguen programándose nuevas a medida que avanza la temporada como la de mañana domingo, 26 de julio, con un torneo abierto de ajedrez a partir de las 12:00 horas.
Esto hace que el espacio no sea sólo un lugar para refugiarse del calor, sino también un punto de encuentro con algo más de movimiento, aunque siempre manteniendo ese ambiente tranquilo.
Entrada gratis y horario amplio
Una de las grandes ventajas de este espacio es que no cuesta nada. La entrada es libre y gratuita, sin necesidad de consumir ni reservar, algo que lo diferencia de otros lugares en el centro de Madrid. El refugio estará abierto hasta el 6 de septiembre de 2026, todos los días en horario de 11:00 a 21:00 horas. Esto permite aprovecharlo tanto en las horas centrales del día, cuando el calor aprieta más, como a última hora de la tarde.
En definitiva, el siestódromo del Círculo de Bellas Artes se ha convertido en una de esas soluciones sencillas que funcionan. Un lugar donde parar, descansar y escapar del calor sin salir del centro de Madrid. Y, visto el verano que está dejando la capital, no parece mala idea.