El último desencuentro de Filiberto de Saboya con su primo: disputa por una histórico tesoro
Manuel Filiberto de Saboya y Aimón de Aosta han hecho declaraciones opuestas en torno al destino de las joyas familiares
Ambos han heredado la rivalidad que enfrentó a sus padres durante décadas

A pesar de que en Italia no hay monarquía desde mediados del siglo XIX, la guerra entra las dos ramas de herederos del último rey de los italianos, Humberto II, continúa abierta. Una disputa familiar que mantiene alejados a los Saboya y a los Aosta, y que no tiene visos de resolverse ni en el corto, ni tampoco a medio plazo, y eso que, al igual que ocurre en Francia, las posibilidades de que Italia vuelva a tener una monarquía son cuanto menos remotas, por no decir inexistentes.
Uno de los episodios más sonados de este enfrentamiento entre los Saboya y los Aosta tuvo lugar, precisamente, hace ya más de 20 años, durante las celebraciones con motivo de la boda del entonces príncipe de Asturias con la periodista Letizia Ortiz. Según contaron los cronistas de la época, el príncipe Víctor Manuel de Saboya -hijo del rey Humberto y padre del actual jefe de la casa real, Manuel Filiberto-, acaparó toda la atención en la cena precia al enlace que tuvo lugar en el Palacio de El Pardo, después de que le propinase un puñetazo a su primo, Amadeo de Aosta. Una actitud que disgustó mucho al Rey Juan Carlos, que se mostró muy enfadado.
Víctor Manuel de Saboya en un funeral. (Foto: Gtres)
Los dos primos llevaban décadas enfrentados por su derecho a un trono inexistente. En el caso de Víctor Manuel de Saboya, tras varios años en Portugal, en 2002 se le permitió volver a Italia, renunciando a su derecho al trono y como un ciudadano regular y leal de la República Italiana. Además, a raíz de sus polémicas -en 2006 fue encarcelado en Potenza- la Consulta de Senadores del Reino de Italia, depuso a Víctor Manuel como jefe de la Casa de Saboya en favor de su primo y rival Amadeo de Aosta, alegando que Víctor Manuel se había casado con una mujer sin título nobiliario sin pedir permiso a su padre Humberto II, aunque esto había sucedido hacía treinta años.
Hoy en día, a pesar de que los que protagonizaron aquel desafortunado episodio ya no se encuentran entre nosotros, las rencillas han pasado a sus sucesores, eso sí, de una manera mucho menos dramática y sin llegar a las manos.


El príncipe Aimón de Aosta en Italia. (Foto: Gtres)
Controversia por unas joyas
Precisamente, uno de los últimos episodios que ha tenido que ver con esta guerra entre pretendientes al desaparecido trono de Italia se debe a un tema relacionado con unas joyas que Humberto II depositó en el Banco de Italia antes de partir hacia el exilio.
Recientemente, el duque de Aosta ha ofrecido una entrevista al Corriere della sera en la que ha hablado de diversos temas, entre ellos, el conflicto que hay entre los descendientes del último rey de Italia y el Estado por unas joyas sobre las que hay varias versiones. Aimón de Aosta ha sentenciado que se trata de piezas que pertenecían a la Corona y, como tal, según la Constitución de la República de Italia, todo se confiscó. «El hecho de que Humberto II las dejara a disposición del Banco de Italia demuestra que no los consideraba propiedad privada», ha dicho el rival de Manuel Filiberto.


Adriana Abascal con Filiberto de Saboya en Sevilla. (Foto: Gtres)
Como era de esperar, el hijo de Víctor Manuel de Saboya también se ha pronunciado sobre esta cuestión y ha asegurado que estas piezas no son joyas de la Corona, sino que se trata de piezas que se adquirieron a título particular por los miembros de la Casa de Saboya. El equipo legal del príncipe ha comentado que tienen las facturas y los certificados de compra de las joyas. Por este motivo, en el año 2021 Manuel Filiberto decidió emprender medidas legales contra el Gobierno y otras instituciones para intentar recuperarlas e incorporarlas al patrimonio familiar. Además, ha recalcado que «conviene recordar que Aimón de Aosta no es descendiente directo de Humberto II».
Los detalles del tesoro
Por el momento la justicia italiana no ha explicado cuál será el destino de las piezas ni ha hecho declaraciones sobre si los embargos que se realizaron estuvieron dentro de la ley o no. Lo que está claro es que hay un interés creciente por estas joyas, que llevan guardadas en una caja fuerte desde 1946 y que podrían acabar expuestas en algún lado, o incluso subastadas.
Se conocen algunos detalles de este tesoro, que consta de un total de 15 piezas entre las que destacan collares, broches, pendientes y diademas. En 1976 el cofre fue abierto por la casa Bvlgari, que fue la encargada de hacer una tasación estimada en unos 18 millones de euros, aunque ha habido algunas especulaciones sobre un valor superior.
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Aunque sí son las más importantes, no se trata de las únicas joyas que los Saboya tenían. De hecho, a lo largo de los últimos años varias piezas familiares que sí quedaron en manos de los sucesores de Humberto II se han subastado. Es el caso de una espectacular diadema que María Gabriela de Saboya vendió en Sotheby’s por más de un millón de euros o del lote que se subastó en 2007 para saldar una deuda con Hacienda. Un año antes de su muerte, la que fuera novia de Juan Carlos I también vendió otras joyas, para obtener liquidez.
El actual jefe de la casa, el príncipe Manuel Filiberto, aún tiene en sus manos algunas alhajas de gran importancia, como el collar de oro de la Annunziata o la diadema de Marina Doria.