UN PASADO COMÚN

El ‘fiasco’ matrimonial que unió los lazos de los Windsor con Mónaco

En los últimos meses, el Principado de Mónaco ha ocupado una parte importante de la actualidad en temas de realeza debido a la situación de la princesa Charlene. La esposa de Alberto de Mónaco regresaba a casa a principios de noviembre después de varios meses en Sudáfrica debido a complicaciones derivadas de una infección. A pesar de que la Princesa se está recuperando poco a poco, a día de hoy continúa ingresada en una exclusiva clínica, donde recientemente ha recibido la visita de sus seres queridos. Sin fecha prevista para su vuelta a sus compromisos oficiales, las hermanas del Príncipe, la princesa de Hannover y Estefanía de Mónaco, se han convertido en un gran apoyo para el soberano en estos momentos, asumiendo algunas tareas de representación, de la misma manera que hacían antes de la llegada de Charlene.

Charlene y Alberto de Mónaco posando juntos / Gtres
Charlene y Alberto de Mónaco posando juntos.  / Gtres

Pero Mónaco no ha sido la única Casa Real que ha estado en el punto de mira. Con permiso de España, la marcha de la princesa Leonor y la situación del Rey Juan Carlos, los Windsor han sido los otros grandes protagonistas de la actualidad en los últimos tiempos. A sus casi noventa y seis años, la Reina Isabel se ha tenido que enfrentar a la pérdida de su marido, el duque de Edimburgo, a algunos achaques de salud y a la crisis de imagen de la Corona que ha provocado, entre otras cosas, la polémica que rodea al príncipe Andrés.

No es ningún secreto que, en el siglo XIX, la Reina Victoria del Reino Unido llevó a cabo una intensa y hábil política matrimonial en Europa, fruto de la cual, la mayor parte de las monarquías que quedan en el viejo continente están emparentadas. Sin embargo, más allá de las prácticas de la antepasada de la Reina Isabel, la conexión entre la Casa de Windsor y la Casa de Grimaldi se inicia en el siglo XIX gracias al matrimonio de Alberto I de Mónaco con la aristócrata Lady Mary Victoria Hamilton, hija del undécimo duque de Hamilton y la princesa María de Baden. Es ella el primer nexo entre el Reino Unido y el Principado.

Reina Victoria
La reina Victoria y el príncipe Alberto con sus hijos. / Gtres

Por intervención de la emperatriz Eugenia, el Príncipe se casó en 1869 en el castillo de Marchais, con Lady Mary Victoria Douglas-Hamilton. Se trató de un matrimonio concertado y la pareja se conoció apenas un mes antes de su enlace. Su único hijo, Luis, nació un año después, pero Lady Mary Victoria nunca estuvo contenta en Mónaco y abandonó a su marido. El matrimonio se anuló en el año 1880, nueve años antes de que Alberto se convirtiera en príncipe soberano de Mónaco, de manera que ella nunca llegó a ser consorte. Al poco tiempo, Alberto I se casó con Alice Heine, duquesa viuda de Richelieu, hija de un banquero francés de origen alemán, pero su relación tampoco llegó a buen puerto.

El Rey Jorge V y la Reina Mary de Teck en una imagen de archivo. / Gtres

El vínculo entre la Corona Británica y el Principado a través de Lady Mary Victoria se establece por línea materna y paterna. Por un lado, su madre, María Amelia de Baden, era hija de Carlos, Gran Duque de Baden y bisnieta de Jan Willem, Príncipe de Orange. Otra de las bisnietas de Jan Willem fue la Reina Mary de Teck, la abuela de la Reina Isabel. Pero hay otro vínculo aún más antiguo entre las dos casas.  Su padre, el duque de Hamilton, era un importante noble escocés, descendiente de María, hija mayor de Jacobo II de Escocia. Hay que tener en cuenta que Jacobo II fue el antepasado más directo de todos los monarcas escoceses posteriores, incluida la Reina María, cuyo hijo, Jacobo VI fue el responsable de unir la Corona de Inglaterra y la de Escocia tras la muerte de Isabel I. Un vínculo más que evidente con la actual Reina Isabel.

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