El blog de Paloma García-Pelayo

Exclusiva: La razón por la que Enrique Ponce no firma el divorcio de Paloma Cuevas

Son ya seis meses de separación y mas de un año desde que Enrique Ponce disfruta de la vida junto a otra mujer que no es la suya. El diestro decidió dar por acabado su matrimonio y comenzar una nueva vida junto a la almeriense Ana Soria, tras 25 años casado con Paloma Cuevas. Sin embargo, pese a que ella ha firmado ya el acuerdo de divorcio, él, no. Conocemos el porqué.

La separación del matrimonio formado por Enrique Ponce y Paloma Cuevas, para muchos, icono de pareja perfecta, era tan inevitable para ellos como inesperada para el resto de los mortales. Cada uno sabe bien cómo va realmente su pareja, cuál es la realidad. Otra cosa es la galería y cómo actuar frente a ella, sobre todo si eres personaje público. Cuando Enrique y Paloma afrontaron su ruptura, él ya llevaba tiempo pensando en otra mujer, con la que se veía lejos de casa, claro.

Ahora, tras tomar este verano la decisión de separarse, primero, y luego divorciarse, no parece que se vayan cumpliendo los plazos pactados entre ambos. Y no porque el aún matrimonio esté pensando en una posible reconciliación. Nada más lejos de la realidad. No hay marcha atrás. Algunos titulares han terminado por desinformar y señalar lo que no es. La propia Paloma Cuevas no tardó en desmentirlo en la revista ‘¡Hola!’. Lo que ocurre es que falta que Ponce firme definitivamente el convenio de divorcio.

Enrique Ponce
El torero Enrique Ponce mantiene una relación con la universitaria Ana Soria. / Gtres

El matrimonio decidió compartir abogado, ir de mutuo acuerdo, evitar el contencioso y una separación con batalla y eco mediático. A finales de verano, redactaron un primer borrador y ambos firmaron un preacuerdo que dejaba las condiciones negro sobre blanco. Sin embargo, poco después, cuando se pone sobre la mesa el convenio consensuado con determinadas clausulas necesarias para organizar la nueva etapa familiar respecto de las menores en común, la única que lo firma es Paloma Cuevas. Ese documento, inicialmente consensuado, es el que se presentaría ante el juez para que declarara la disolución civil del matrimonio. Sin embargo, Ponce, que convive desde junio con su nuevo amor, no lo hace. Es, sin duda, un asunto delicado y ellos sabrán como gestionarlo. La separación es un hecho y habría que seguir con los pasos legales necesarios, según ambos acordaron.

Enrique Ponce y Paloma Cuevas
Enrique Ponce y Paloma Cuevas tienen dos niñas en común, Paloma y Blanca. / Gtres

Paloma tiene muy claro que la página junto al diestro ya pasó. Cada uno escribe ya su propia historia lejos del otro. «Su relación es muy buena, pero el que Quique vaya a la función de Navidad del colegio de sus hijas no significa nada. Ve a sus hijas, como es lógico y normal», me asegura una voz que bien lo sabe. Coincido en que una relación cordial es lo mejor para llevar una separación civilizada, pero ¿qué pasa realmente con la firma de ese divorcio? El 16 de septiembre ya contaba en estas mismas páginas de ‘Look’ que, dado el primer paso de preacuerdo y compartiendo abogado, la decisión parecía estancada. Ponce había venido a Madrid a asuntos personales entre los que no estaba la firma de ningún documento de divorcio. No se entendía que tras instalarse definitivamente en Almería junto a su nueva pareja no concluyeran los trámites legales de su separación. Entonces ya me aseguraron que Paloma Cuevas estaba decidida: «Quiere el divorcio ya».

El acuerdo del matrimonio deja por escrito la decisión de que la madre ostente la custodia de los menores en común, siga viviendo en el domicilio conyugal, se estipule el correspondiente régimen de visitas del padre y también la pensión alimenticia. La disolución de la sociedad de gananciales del matrimonio se dejaba para mas adelante. Según la misma fuente cercana a la pareja, «el único problema para que Enrique firme es el económico». ¿Cómo?, pregunto. ¿Quieres decir que no está de acuerdo en la pensión alimenticia? Mi interlocutor me matiza que no se trata de no querer. «Ponce pasa por ciertos problemas económicos. Digamos que hay algunos negocios que no le van muy bien y no es un buen momento». Anoto cada frase, pero no entiendo que se pueda retrasar una decisión tan firme. Alguien me habla de un problema fiscal y que, cerrado el año, todo se solucionara. Cuevas confía en que se solucione y, además, según me explican, es una mujer independiente. «Ella podría tirar adelante sola, pero no se trata de eso. Parece que hay que esperar, porque no se plantea en absoluto demanda judicial. No, eso no».

Enrique Ponce en una imagen de archivo./Gtres
Enrique Ponce en una imagen de archivo./Gtres

Insisto en contactar con Ponce y, por fin, lo consigo. Mi pregunta es directa. ¿La no firma del divorcio con Paloma Cuevas se debe a problemas económicos, que te impiden comprometerte a pagar una pensión tan alta? Añado que sé que ella sí ha firmado el convenio. El diestro me contesta. Amable, pero algo contrariado. No niega mi información y se explica: «Estoy cansado de todo esto. Lleva su proceso y en poco tiempo se firmará. Estamos rematando cosas y ya está. ¡Dejar ya de darle vueltas!». Entiendo que no es agradable para él, pero se trataba de contrastar. Supongo que no poder atender, por ahora, las exigencias económicas de lo que supone su separación matrimonial es complicado. Está claro que el divorcio sigue estancado y que la cuestión es un problema económico. Me insisten en que lo arreglará. No me cabe duda.

 

 

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