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Así celebró ‘La Compañía’ el testimonio de Dina que desmontaba a Iglesias: «¡Qué hostia, qué hostia!»

El fiscal anticorrupción Grinda, en el chat secreto con Podemos tras la declaración de Dina: «Esta tía ha mentido un poquito, ¿no?»

Los chats del grupo secreto que Podemos compartía con el fiscal anticorrupción José Grinda revelan la reacción de sus integrantes ante la declaración de la ex asesora que contradijo la versión del entonces secretario general: júbilo apenas disimulado y una confirmación de que el golpe iba dirigido contra Iglesias y sus estrategas, con los que La Compañía estaba enfrentada a muerte.

El intercambio dura apenas tres líneas. Pero en esas tres líneas cabe todo. Pocos días después de que Dina Bousselham compareciera ante el juez Manuel García-Castellón en mayo de 2020 y contradijera casi por completo la versión de Pablo Iglesias sobre el robo de su móvil, el chat de La Compañía —el grupo secreto en el que la cúpula jurídica de Podemos coordinaba su estrategia con el fiscal anticorrupción José Grinda— registró una reacción que lo dice todo sobre el verdadero estado de las relaciones internas del partido morado.

Fue la ex periodista de Público Patricia López, integrante del grupo, quien abrió fuego: «¡Qué hostia, qué hostia!» ante una noticia en la que se informaba sobre la declaración de Dina. Grinda respondió con una pregunta que era casi una invitación a confirmar lo que todos pensaban: «¿Hostia a Pablo Iglesias?» La respuesta de López no dejó margen a la interpretación: «Sí… y a sus estrategas».

La fractura que el chat dejó al descubierto

La Compañía había nacido oficialmente para combatir las cloacas del Estado, con Podemos y la Fiscalía Anticorrupción actuando en teoría como aliados en la misma dirección. Pero lo que el chat de esos días de mayo de 2020 muestra es algo radicalmente distinto: un grupo de personas que celebraban, con apenas disimulado regocijo, que la declaración de la ex asesora de Iglesias hubiera golpeado al propio secretario general y a su círculo más íntimo.

López no estaba hablando de un daño colateral ni de un efecto imprevisto. Estaba identificando con precisión a los destinatarios del golpe: el núcleo duro que había construido el relato de la conspiración, que había manejado la tarjeta de Dina a su conveniencia y que había convertido el caso en el eje de la campaña electoral de 2019. Los mismos a quienes Elizo había señalado en ese mismo chat —Iglesias, Irene Montero, Rafa Mayoral y Juan Manuel del Olmo— como los responsables de haber destruido la tarjeta «porque no se fiaban de ella».

«¿Hostia a Pablo Iglesias?» no era una pregunta inocente. Que un fiscal en activo, encargado de investigar una causa en la que Iglesias era parte, reaccionara de esa manera ante una declaración judicial que perjudicaba al entonces vicepresidente del Gobierno constituye, por sí solo, un elemento de enorme gravedad.

La reacción de Patricia López en el chat también es llamativa. En otros audios del mismo grupo a los que ha tenido acceso OKDIARIO, la periodista de Público había anticipado con detalle la tesis que la declaración de Bousselham acabaría confirmando: que fue el propio entorno de Iglesias el que manipuló pruebas y las filtró a este periódico para fabricar el relato de la conspiración. «Porque es que es lo único que tiene sentido, que como no entienden nada, pues solamente entiendan la guarrada que han hecho ellos», había dicho López en una de esas grabaciones.

El «¡Qué hostia, qué hostia!» de mayo de 2020 era la confirmación de que quienes mejor conocían la maquinaria interna de Podemos sabían perfectamente a quién le había llegado el golpe. Y que no les disgustaba en absoluto.