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El pueblo en el que Alfonso Arús y Angie Cárdenas descansan tras ‘Aruser@s’

Un paraíso natural a media hora de Barcelona

  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de la vida de los demás. Antes en La Vanguardia.

Alfonso Arús y Angie Cárdenas han encontrado la fórmula perfecta para compaginar el éxito profesional con una vida alejada del ritmo frenético de la gran ciudad. Aunque cada día se desplazan hasta Barcelona para ponerse al frente de Aruser@s con grandes madrugones para arrancar a las 7:30 de la mañana, ambos han decidido mantener su residencia en un lugar que poco tiene que ver con el bullicio de la gran ciudad de Barcelona: Sant Pere de Ribes. Repasamos su refugio y la apasionante historia que une a uno de los matrimonios que más ha dado que hablar y que han conseguido crear un imperio familiar alrededor de la televisión, algo que está al alcance de muy pocos.

Sant Pere de Ribes, un refugio entre viñedos

La localidad, situada en la comarca del Garraf, se ha convertido desde hace años en el rincón elegido por la pareja. Rodeada de naturaleza y con un ambiente mucho más pausado, aunque sin estar alejado de Barcelona capital. Este pueblo ofrece una calidad de vida difícil de encontrar a pocos kilómetros de la capital catalana, de la que apenas la separa media hora por la carretera C-32.

El municipio destaca por su diversidad paisajística. En sus más de cuarenta kilómetros cuadrados conviven zonas residenciales, campos agrícolas y extensiones naturales vinculadas al macizo del Garraf. Los viñedos siguen formando parte de la estampa habitual de la zona, recordando el fuerte vínculo histórico de la localidad con la actividad agrícola. No es de extrañar que la familia Arús no haya querido marcharse desde que pisó el pueblo.

El sello de los indianos

Pese a su crecimiento durante las últimas décadas, Sant Pere de Ribes conserva una marcada personalidad histórica. El casco antiguo mantiene la estructura tradicional de muchos pueblos catalanes, con la iglesia y los restos de una antigua fortificación —el conocido como Castell de Ribes— como ejes principales del entramado urbano. Alrededor de este núcleo fueron apareciendo pequeñas agrupaciones de viviendas y explotaciones rurales que acabarían configurando el municipio actual.

Pero si hay un elemento que distingue a Sant Pere de Ribes, es la huella dejada por los llamados indianos. Durante los siglos XVIII y XIX, numerosos vecinos emigraron a América con la esperanza de prosperar y muchos de ellos regresaron años después, especialmente desde Cuba, convertidos en hombres de fortuna.

Imagen de una de las playas de Sant Pere de Ribes dentro del Parque Natural del Garraf (YouTube)

Aquellos emigrantes transformaron el paisaje urbano levantando residencias inspiradas en las corrientes arquitectónicas que habían conocido al otro lado del Atlántico: grandes casas con jardines, fachadas ornamentadas y detalles decorativos poco habituales para la época, símbolos visibles del éxito alcanzado.

Imagen de las fiestas mayores de Sant Pere de Ribes (Wikimedia Commons)

Una historia de amor con una dura crisis

La de Arús y Cárdenas es una relación que se extiende ya por más de tres décadas, aunque no todo ha sido un camino de rosas. En 2013, el matrimonio atravesó su mayor crisis tras salir a la luz una infidelidad de Angie, lo que llevó a la pareja a separarse durante un tiempo. La reconciliación, sin embargo, fue tan pública como emotiva: en 2015, Arús le pidió matrimonio de nuevo en directo, con un ramo de rosas, mientras estaban al frente de Arucitys, en 8TV. A finales de ese año se confirmaba la reconciliación, hoy ya parte del pasado.

Un imperio que se queda en casa

El matrimonio ha convertido además su vida profesional en un negocio familiar. Ambos están al frente de su productora, Aruba Producciones, encargada de Aruser@s, y sus cuatro hijos —Ingrid, Tatiana, Artur y Hans— ocupan diversos roles delante y detrás de las cámaras. Mientras Ingrid trabaja en la producción, Tatiana se encarga de secciones como ‘Protagonistas’ y Hans ha llegado a presentar en ausencia de su padre, consolidando una fórmula que es ya la gran seña de identidad del programa.