Sánchez Ron: «Me preocupa qué pasará cuando mejorar la descendencia se aplique sólo a los ricos»
"El crecimiento sostenido no puede tener lugar en un lugar finito como es la Tierra"
«La ciencia es la mejor de nuestras creaciones», afirma José Manuel Sánchez Ron, doctor en Física por la Universidad de Londres, académico de la RAE con la letra G desde el año 2003 y catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid.
Es, además, académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y numerario de la Académie Internationale d’Histoire des Sciences y de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Ha escrito numerosos artículos y libros con la intención de contribuir a la ciencia. También a nuestra lengua. Entre otras cosas, fue comisario de la exposición La lengua y la palabra: trescientos años de la Real Academia Española, conmemorativa del tricentenario de la RAE. Lo fue junto a la historiadora, también académica de la RAE y directora de la Real Academia de Historia, Carmen Iglesias.
Hombre de ciencia y exactitud, también sueña; lo hace con que se descubra vida en otro planeta de nuestra galaxia. Mirando a nuestra realidad, la del día a día, la de las escuelas sin historia ni filosofía; la de la sociedad de los titulares y reels de quince segundos; la de la inmediatez, los populismos, las manipulaciones, sus sesgos, los maniqueísmos y los likes, asegura que nos falta conocimiento verdadero para manejar la información.
Vivimos bombardeados por noticias, pero «información no es igual a reflexión y conocimiento», basta con ver la cantidad que se lee y la extensión que tiene. Recordaremos aquello que dijo Sócrates de que «sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia» porque saber permite reflexionar y decidir, cosa no tan fácil como aparenta serlo hoy. Y, como me he metido en esto de las citas, rescato al gran Aristóteles que ya aseveró (después de mucho pensar) que «los grandes conocimientos engendran las grandes dudas».
Partiendo de esta base aristotélica y socrática, Sánchez Ron sostiene que «todos deberíamos tener un conocimiento básico de la mecánica de Newton, de la ley de la gravitación universal, de física cuántica y de la relatividad». Añade, además, que no se puede andar por el mundo sin saber algo del ADN, tectónica de placas y astrofísica. Como ve, este ilustre físico sigue soñando y lo tiene claro: «Todos los alumnos deberían leer El origen de las especies y Primavera silenciosa». Por eso mismo trabaja desde hace más de una década recuperando libros clásicos de la ciencia y del pensamiento; rescatando obras de grandes científicos como Albert Einstein, Galileo Galilei, James Clerk Maxwell, Charles Darwin, David Hilbert, John von Neumann, Erwin Schrödinger, José Echegaray o Blas Cabrera.
Ellos, los científicos y sus avances, han sido claves en nuestro desarrollo. Incluso en las guerras de figuras como Napoleón. El emperador francés fue uno de los políticos de todos los tiempos que más intensamente se relacionó con la ciencia. Consciente de su valor para el bienestar, llevaba físicos, matemáticos y astrónomos a las batallas.
Sobre la universidad del hoy y su nivel, Fernández Ron dice que tenemos un problema educativo y apuntala que el acceso a ella y la enseñanza han decaído para hacer más felices a los individuos. «Si pusiera los exámenes que ponía en física en mi Universidad hace treinta años, habría tenido problemas, casi nadie aprobaría». Así está la cosa.
En esta entrevista, haciendo un recorrido por la historia de la ciencia, recuerda Fernández Ron que «la medicina se hace poderosa en el siglo XIX con Pasteur y Koch» y reconoce que tiene una triada de científicos favoritos: «Newton, Darwin y Einstein». Los tres cambiaron la manera de ver el mundo o de vernos a nosotros. El origen de las especies, de Darwin, cambió la manera de vernos a nosotros para siempre, reflexiona.
A Einstein le dedicó Fernández Ron el libro Albert Einstein. Su vida, su obra y su mundo, en 2005, analizando las profundas implicaciones que su teoría de la relatividad (con la que alteró las ideas que hasta entonces se sostenían sobre el espacio y el tiempo) tuvo tanto en la cultura como en el desarrollo sociopolítico del s. XX, desbancando la vieja teoría de la gravitación universal de Isaac Newton. Fernández Ron reflexiona sobre la increíble casualidad de que el cubismo y Einstein coincidieran en el tiempo, y sobre cómo influyó la filosofía en la teoría de la relatividad.
Asegura que «la tecnología siempre gana» y ahondando en los numerosos avances que hay tanto en ciencia como en tecnología, reconoce que le preocupa qué pasará cuando mejorar a la descendencia se aplique sólo a los ricos. Un futuro no tan lejano, aún por explorar…
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