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Partido Popular

Aznar y Feijóo ven «muy grotesco» el final del sanchismo y alertan de que vienen «aguas turbulentas»

"Ahora más que nunca se deben elegir políticos y no demagogos", afirma el presidente de FAES

"Tenemos un gobierno con menos principios que algunos clanes del crimen", denuncia el jefe de la oposición

El presidente de FAES y ex jefe del Gobierno, José María Aznar, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se han referido este viernes en el Campus de la fundación al final del sanchismo, que han calificado de «muy grotesco» y sobre el que han lanzado una seria advertencia: todavía vendrán «aguas turbulentas», han alertado.

En su intervención, Aznar ha subrayado que «lo que hace falta para enfrentar la situación que vive España, es cabeza fría y pulso firme, porque se prolongará todavía un tiempo y habrá que navegar por aguas turbulentas», ha dicho sobre el tiempo restante, al menos, hasta las próximas elecciones generales.

Ante ello, el ex presidente del PP ha recalcado que él confía en Feijóo para gobernar con ese pulso firme, con «serenidad, templanza y determinación».

Además, Aznar ha reivindicado el «sosiego», una virtud que ha definido como fuerza contenida y sobre todo equilibrio, cualidades que, según ha resaltado, encarna Feijóo.

En esta línea, el ex jefe del Gobierno ha señalado que es una «verdadera urgencia nacional» que Feijóo llegue al Palacio de la Moncloa porque España necesita «hombres de Estado» y «no charlatanes, ni apóstoles, ni profetas».

«Ahora más que nunca se deben elegir políticos y no demagogos», ha recalcado Aznar en la sesión de clausura del Campus FAES 2026 celebrado esta semana en Madrid bajo el título América Latina en transformación: consecuencias para la Unión Europea.

«Al demagogo le trae absolutamente sin cuidado que, si llega al poder o si cambian las circunstancias en que lo está ejerciendo, se esgriman contra él sus propias palabras y entorpezcan o paralicen su gestión gubernamental», ha dicho Aznar sin citar expresamente al actual presidente socialista del Gobierno, Pedro Sánchez.

Por su parte, Feijóo ha declarado que «el final del sanchismo está siendo muy grotesco» y ha pedido a los ciudadanos «no dejar pasar ni uno más de desmanes».

«Tenemos un gobierno con menos principios que algunos clanes del crimen», ha manifestado el líder del PP, en alusión a los encargos de la cloaca del PSOE para amedrentar a la juez del caso del hermano de Sánchez.

«Reconstrucción nacional»

Frente a estas prácticas mafiosas de los socialistas, Feijóo ha ofrecido un nuevo «contrato social», al estilo de la Transición, al tiempo que ha demandado una mayoría social «a la altura» para conseguirlo.

El presidente del PP ha asegurado que «España no necesita una mera sustitución en su Gobierno», sino «una auténtica reconstrucción nacional, un nuevo contrato social en el que reconozcamos lo que nos debemos unos a otros».

En esta línea, ha emplazado a los españoles a participar activamente en esa «gran convocatoria nacional» que serán las próximas elecciones, para «dejar de ser un país dividido, cansado y resignado» y para «renovar un contrato social en el que todos los españoles cuenten». «Vamos a por una mayoría a la altura de esta ambición nacional», ha enfatizado.

«Convocar a los españoles es ofrecerles renovar ese contrato, volver a comprometernos a arreglar este país bajo un principio muy sencillo: los españoles cumplen y el Estado responde», ha indicado.

Para hacer posible dicha reconstrucción, Feijóo ha destacado su perfil de gestión y experiencia frente al de un presidente «sumiso» como Sánchez. «Toda mi vida he intentado ser un presidente libre, y comprenderán que a estas alturas de mi vida no voy a cambiar», se ha sincerado.

«Mi única ambición es reconstruir mi país; no tengo una carrera que construir ni una salida posterior que buscar. Estoy dispuesto a acabar con todo lo que hay que acabar y a hacer todo lo que hay que hacer», se ha comprometido.

«Mi objetivo no termina con echar a Sánchez, sino con acabar con todo lo que representa: la mentira y la supervivencia política como único propósito en el ejercicio del poder», ha apostillado.