La pobreza energética sube en España: 8 de cada 10 hogares reducen el uso de la calefacción para ahorrar
Un 50% de los encuestados reconoce cambiar sus rutinas para reducir el consumo, como cocinar menos o acortar las duchas
La pobreza energética aumenta en España y está muy vinculada a la cuesta de enero. Así, 8 de cada 10 hogares confirman que han reducido el uso de la calefacción o del aire acondicionado como medida directa para contener el importe de la factura.
De esta forma, enero, un año más, es un periodo de especial presión económica para muchas familias, ya que se ven obligadas a cambiar sus hábitos cotidianos para intentar reducir el impacto económico de la factura de la luz, también en medio de grandes temporales u olas de frío.
Otra de las mayores preocupaciones de los españoles es lo que les va a llegar de factura de la luz a final de mes. En concreto, el 57% afirma preocuparse por no saber cuánto pagará cada mes, lo que dificulta la planificación financiera y refuerza la sensación de falta de control sobre un gasto básico. Además, la pobreza energética también se refleja en que un 50% de los encuestados asegura haber tenido que cambiar rutinas cotidianas para reducir el consumo, como cocinar menos en casa o acortar la duración de las duchas, según el estudio Hábitos y percepción del sector energético en España 2026, elaborado por Camby.
En esta línea, el estudio muestra que, a pesar de estos sacrificios, sólo una minoría se plantea optimizar la tarifa que tiene contratada. De hecho, apenas el 30% de los encuestados ha comparado tarifas durante la cuesta de enero y sólo el 15% ha llegado a cambiar de proveedor, a pesar de que se trata de una de las decisiones que más condiciona el precio de la factura de la luz.
«El sistema eléctrico es complejo y poco transparente, y eso provoca que muchas personas no den el paso de comparar o cambiar de proveedor. En Camby creemos que el ahorro no debería depender de que el usuario tenga tiempo o conocimientos, sino de soluciones inteligentes que actúen por él de forma automática», señala Mario Fernández, CEO y cofundador de Camby.
Según los datos del estudio, casi 2 de cada 10 hogares (20%) reconocen sentir estrés o ansiedad cuando llega el recibo eléctrico, una cifra que refleja el impacto emocional que el coste de la energía tiene en la economía doméstica.
La pobreza energética también se percibe en el incremento del precio de la factura de la electricidad. 7 de cada 10 hogares aseguran que su factura ha subido al menos 10 euros al mes en el último año. De ellos, más de la mitad (55%) paga entre 10 y 20 euros más, mientras que un 16% declara aumentos superiores, confirmando una «subida silenciosa» que se acumula mes a mes en la economía doméstica.
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