El VAR tuvo que intervenir en el Real Madrid–Málaga con el partido ya decidido en la segunda parte. Juan Martínez Munuera pitó un penalti a favor de los malaguistas con el 3-0 ya en el marcador, por una mano de Diomande en el área. Una mano que estaba pegada al cuerpo y que venía de un rebote de un compañero. El marfileño y Rüdiger estaban en una barrera y, tras el disparo de la falta, el central tocó con la cabeza y el esférico fue a parar a la mano del delantero, que la tenía en el pecho, pegada al cuerpo.
Pese a que una mano que viene de rebote no puede ser señalada y que, además, si está pegada al cuerpo no es nunca punible, el árbitro pitó la pena máxima. Lógicamente, desde el VAR, intervino Trujillo Suárez para mandarle al monitor a revisar la acción y dejar sin efecto el penalti. El colegiado, tras revisarlo, lo anuló.