El Real Madrid tiene atragantados los partidos lejos del Santiago Bernabéu. Este martes los de José Mourinho viajan a Elche con la obligación, no solo de sumar tres puntos y meter presión al Barcelona, sino de poner fin a las dudas del conjunto blanco cada vez que le toca jugar fuera de casa. Una tarea pendiente para reengancharse a la pelea por la Liga.
Hasta ahora, la felicidad se respira si es desde Chamartín. Cuatro victorias de cuatro en casa, de las cuales tres fueron por goleada ante Real Sociedad, Málaga y Rayo. La única vez que no arrollaron fue en el debut de Champions ante el Inter (2-1), pero la sensación es que también pudo haber acabado ese partido con un resultado abultado. En total, 14 goles a favor y 3 en contra.
Sin embargo, el Real Madrid no está encontrando tanta facilidad cuando tiene que jugar a domicilio. En Cornellá sufrieron de lo lindo el equipo de Mourinho. El partido acabó 1-2 ante el Espanyol gracias a un gol de Carlos Espí en el minuto 90. Pero la misma suerte no estuvo ante el Betis. Fue la primera y única derrota hasta la fecha de la temporada. A pesar de que el conjunto blanco dominó el partido y las ocasiones, los verdiblancos se adelantaron y Mbappé acabó fallando un penalti en el descuento.
Un camino lejos del Bernabéu con un derbi de por medio
En el horizonte no hay nada más y nada menos que dos partidos consecutivos fuera de casa antes del parón de selecciones. Primero en el Martínez Valero ante un Elche que no ha ganado en este arranque del curso y llevándose en el camino una goleada del Barcelona (0-5).
Pero el verdadero reto estará este domingo en el Metropolitano para jugar el derbi ante el Atlético. El último recuerdo del Real Madrid en el estadio rojiblanco fue aquel contundente 5-2 que se llevó Xabi Alonso. Un escenario perfecto para que Mourinho dé un golpe sobre la mesa en la Liga contra un rival directo y seguir a la caza de los de Hansi Flick.