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Mourinho libera a Bellingham

El portugués ha devuelto al inglés la libertad que había perdido en las etapas de Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa y vuelve a ser determinante

Bellingham puede bajar, aparecer entre líneas y pisar el área sin ataduras: ante el Málaga marcó, provocó el segundo y estrelló un balón en el poste

Mou activa el modo avión

Jude Bellingham, Mourinho, Real Madrid
Jude Bellingham.

José Mourinho ha encontrado a Jude Bellingham. O, mejor dicho, ha encontrado al Bellingham que maravilló al mundo durante sus primeros meses en el Real Madrid. El inglés vuelve a jugar liberado, aparece por todas partes, pisa área, marca, presiona y disfruta. Una versión que se fue apagando durante la segunda etapa de Carlo Ancelotti y que tampoco terminaron de recuperar Xabi Alonso ni Álvaro Arbeloa. Mourinho ha necesitado muy poco tiempo para encontrar la tecla: darle libertad y colocar alrededor del británico una estructura que le permita hacer prácticamente de todo.

El partido contra el Málaga fue posiblemente la mejor demostración. Bellingham abrió el marcador en el minuto 19 después de hacer exactamente lo que Mourinho quiere de él. Saltó a presionar, robó la pelota a Ángel Recio, condujo con potencia y definió ante Alfonso Herrero. Siete minutos después volvió a aparecer dentro del área en la acción que terminó en el 2-0 y, ya en la segunda mitad, estuvo muy cerca de repetir con un zurdazo que se estrelló contra el poste. Defendió, atacó, llegó desde segunda línea y volvió a ser ese futbolista omnipresente que parecía estar en todos los lugares al mismo tiempo.

Mourinho le quita las cadenas

La gran diferencia está en su posición. Bellingham vuelve a sentirse libre. Él mismo lo reconoció después del partido: «Estoy un poco más libre. Con libertad para moverme más alto o más bajo si lo necesitamos. Estoy disfrutando mucho y por eso estoy jugando bien». Una frase que resume perfectamente el cambio introducido por Mourinho.

El portugués no quiere convertirle exclusivamente en un mediocentro ni obligarle a vivir permanentemente dentro del área. Bellingham tiene libertad para interpretar dónde puede hacer daño. Puede bajar para ayudar en la salida, recibir entre líneas, aparecer como mediapunta o terminar una jugada prácticamente como un delantero. Y cuando el Madrid pierde el balón, tiene permiso para saltar inmediatamente a la presión. El gol contra el Málaga nació precisamente de esa agresividad.

Durante otras etapas, Bellingham terminó teniendo que adaptarse demasiado a las necesidades del equipo. Con Ancelotti fue perdiendo parte de aquella libertad que había marcado su espectacular primera temporada. Después tampoco encontró una continuidad absoluta con Xabi Alonso y Arbeloa. Mourinho ha hecho el camino contrario: en lugar de intentar transformar a Jude para adaptarlo a una posición, ha construido una posición alrededor de Jude.

Bellingham vuelve a disfrutar

Y se nota. Bellingham juega con otra energía. Tiene futbolistas que fijan a los defensas por delante, compañeros que le permiten asociarse entre líneas y una estructura detrás que le da seguridad para abandonar su zona. Ya no necesita estar permanentemente pendiente de guardar la posición. Puede correr hacia delante sabiendo que alguien cubrirá su espalda.

Mourinho ha entendido también que el inglés es especialmente peligroso cuando puede hacer muchas cosas durante un mismo partido. Bellingham no es un ’10’ clásico, tampoco un ‘8’ convencional y mucho menos un delantero. Es todo a la vez. Limitarle significa quitarle parte de aquello que le hace diferente.

El resultado empieza a verse. Contra el Málaga volvió a ser dominante, decisivo y feliz. El propio jugador reconoce que está disfrutando y esa posiblemente sea la mejor noticia para el Real Madrid. Mourinho le ha quitado las cadenas a Bellingham y el inglés vuelve a parecerse al futbolista que conquistó el Bernabéu nada más aterrizar en Madrid.

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