José Mourinho vio la tarjeta amarilla en el arranque de la segunda mitad del partido contra el Betis. El entrenador del Real Madrid protestó de manera airada desde su área técnica una decisión muy discutida de Hernández Hernández, que no dudó en acercarse al banquillo madridista para amonestar al técnico portugués y tratar de frenar sus reclamaciones.
El encuentro había regresado del descanso completamente revolucionado. Vinicius ya había protestado varias decisiones arbitrales y Arda Güler también había sido amonestado, aumentando el enfado de un Real Madrid que no entendía el criterio del colegiado. Mourinho terminó explotando desde la banda y recibió una amarilla que reflejó la enorme tensión que se estaba viviendo en La Cartuja.