El Cholo Simeone llevaba veranos enteros masticando la misma obsesión, aguardando con paciencia al cacique capaz de devolverle al Atlético su identidad de hierro. Tenía un nombre entre ceja y ceja. Cristian el Cuti Romero. El técnico argentino no buscaba simplemente un central de categoría, sino un perfil con colmillo, de los que imponen su ley antes de que el balón eche a rodar; un futbolista con ese magnetismo visceral que late en el ADN rojiblanco.
El desembarco del internacional albiceleste en el Metropolitano culmina así un viejo anhelo del Cholo. Romero abandonó la Premier League para asumir el liderazgo de una zaga que pedía a gritos un jerarca con madera de caudillo. Anticipación brutal, agresividad medida al límite y un carisma desafiante son las credenciales de un defensa llamado a convertirse en el guardián absoluto del área colchonera.
Con su fichaje, el Atlético no solo refuerza su retaguardia con uno de los mejores defensas del planeta; rescata su propio credo futbolístico. Romero aterriza en Madrid para sostener el escudo con la fiereza que Simeone siempre soñó para su trinchera. El Cuti Romero encontrará en el derbi a dos viejos conocidos de los dos últimos Mundiales. El primero será Mbappé, con quien compartió una de las finales más recordadas de la historia.
El 3-3 entre Argentina y Francia en Catar en 2022 que terminó con la albiceleste campeona en los penaltis y con un triplete del francés. Aquella noche dejó además una de las imágenes del torneo. Tras el 3-2 de Messi, Romero corrió hacia Mbappé y le gritó el gol en la cara. Tiempo después explicó el motivo: «Mbappé le estaba diciendo cosas a Enzo. Le dijo un par de boludeces. Y yo justo lo fui a sacar de ahí y mete el 3-2 Messi. Entonces me salió de adentro gritarle el gol en la cara».
Cuatro años después, en la semifinal del Mundial de 2026 entre Argentina e Inglaterra, apareció Bellingham. El Cuti fue amonestado después de cortar una acción del madridista y, tras el 2-1 que clasificó a Argentina para la final, buscó al inglés durante la celebración para dedicarle también unos gestos. Del Mundial al Metropolitano, Romero tendrá esta vez a los dos enfrente en la misma camiseta.