Javier Alberola Rojas mostró un doble criterio en el Real Madrid–Girona. De pitarle una falta en ataque a Kylian Mbappé por dar un codazo en un braceo cerca del área en la primera parte, pasó a no señalar un golpe que recibió el francés en la cara cuando estaba en la zona de castigo del conjunto catalán. Todo en apenas unos minutos. Cuando la acción fue a favor del Girona, la señaló; cuando era favorable al Real Madrid, dijo que no había nada. De esa manera, el conjunto blanco se quedaba sin una oportunidad para marcar el 2-1 en el minuto 88. Lo sorprendente de todo esto es que se trató de un error de esos que desde el CTA llaman «claros y manifiestos», pero el VAR se lavó las manos.
El criterio del colegiado manchego fue de lo más mutante. De pitar una cosa a no pitar lo mismo cuando era favorable a los intereses madridistas. Corría el minuto 35 cuando Mbappé se marchaba hacia el área del conjunto gerundense. En un braceo, acabó dándole un manotazo a un defensa y Alberola pitaba la falta a favor de los catalanes. Tras las protestas de Mbappé, que alegaba que no había sido para tanto, le mostraba la amarilla.
Hasta ahí, todo puede tener su lógica. Mbappé impactó con su mano en la cara del defensa, aunque estaba de espaldas a él y trataba de quitárselo de encima. Lo que no se entiende es lo que pasó en el minuto 88. Alberola Rojas pasó de aplicar un criterio a saltárselo, pese a que el corte en la ceja que le provocó al madridista el golpe le provocó un fuerte sangrado. Vitor Reis se cruzaba, metía el cuerpo y, con el codo, impactaba en su cara.
Alberola, que estaba a pocos metros y tenía visibilidad absoluta de lo que estaba pasando, dijo que no había nada. Mbappé se quedaba tendido en el suelo, sangrando. El juego seguía hasta que se pitó una falta sobre Vinicius y, entonces, el VAR entró en acción. Trujillo Suárez entró en acción o, más bien, apagó la televisión y se fue a casa. Pese a que las sucesivas repeticiones dejaban cada vez más claro que había contacto y que era penalti «aquí y en la luna», como dijo después Arbeloa, el árbitro del VAR indicaba que no había nada punible.
De esta manera, se confirmaba el enésimo despropósito contra el Real Madrid. En un partido en el que los blancos se estaban jugando reengancharse a la pelea por el título, aparecía el cuerpo arbitral a negarles la posibilidad. Todo, con un criterio mutante por parte de Alberola Rojas y, también, por el VAR, puesto que es incomprensible que desde la Sala VOR de Las Rozas no le dijeran que revisase la jugada.
Finalmente, el Real Madrid empataba en casa ante el Girona, en un mal partido, sí, pero en el que les impidieron tener la opción de sumar los tres puntos con un penalti de lo más claro. Mientras que Alberola Rojas sí que señaló una falta a Mbappé por un manotazo en la primera parte, al final de la segunda evitó pitarle una a su favor en el área por un codazo que dejó sangrando al francés.