El polémico árbitro Ricardo De Burgos Bengoetxea señaló este sábado un penalti muy dudoso por un leve contacto de Foulquier sobre Borja Iglesias en el Celta-Valencia de la jornada 18. En cambio, hace cuatro jornadas, pasó olímpicamente de un penalti mucho más claro sobre Rodrygo Goes en Gerona que perjudicó al Real Madrid en su lucha por el liderato.
El ‘negreiro’ De Burgos Bengoetxea vuelve a estar en el foco de la polémica arbitral. Celta y Valencia se midieron este sábado en la jornada 18 de la Liga en Balaídos y el colegiado vasco fue el encargado de impartir justicia. Su acción del partido más destacada, para mal, llegó a la media hora de partido cuando pitó penalti a favor del cuadro gallego.
La jugada se produjo cuando Foulquier, dentro de su área, derribó a Borja Iglesias con un leve contacto. Muy leve. Pero para De Burgos fue suficiente. El árbitro vasco no se lo pensó dos veces y corriendo decretó pena máxima a favor del Celta de Vigo.
Resulta curioso que De Burgos pite penalti en esta acción cuando en la jornada 14 no señaló como penalti una jugada mucho más clara que esta. Sucedió durante el Girona-Real Madrid del pasado 30 de noviembre. Joel Roca derribó sobre su área a Rodrygo Goes con un contacto mucho mayor al que ha recibido Borja Iglesias este sábado. Pero para el árbitro de la contienda aquel contacto fue demasiado leve.
Fue leve el contacto sobre Rodrygo y no fue leve el contacto sobre Borja Iglesias. Un criterio, el de Ricardo De Burgos Bengoetxea, que queda retratado tras esta jornada de Liga, quedando claro que el Real Madrid fue perjudicado en la jornada 14. Tampoco el VAR hizo acto de presencia en Balaídos para decir que el contacto fue demasiado leve. Tampoco entró en Gerona para decir que el contacto era penalti. Otra más del arbitraje español.