La de este sábado será una tarde complicada para los jugadores del Real Madrid. Los blancos tendrán que enfrentarse a un estadio Santiago Bernabéu que espera a sus jugadores con ganas de mostrarles el tremendo enfado que tienen tras los últimos bochornos que han tenido que vivir por culpa de unos futbolistas que no están a la altura. La gota que colmó el vaso cayó el pasado miércoles en Albacete, cuando un equipo de Segunda División apeó a los madridistas en los octavos de final de la Copa del Rey. No obstante, la olla lleva tiempo calentándose y este sábado a las 14:00 horas, ante el Levante, reventará.
El Bernabéu tiene claro quiénes son los culpables: los jugadores. No hay más. El madridismo no apuntará a nadie más. Obviamente, tampoco a Arbeloa, que lleva menos de una semana al cargo de unos futbolistas que están manchando la imagen de una de las mayores instituciones deportivas del planeta.
Se espera que este sábado se viva una tarde caliente en Chamartín. Ese Bernabéu anestesiado por la crecida de turistas en sus gradas y por una grada de animación al servicio del club blanco despertará con los abonados de siempre para dejar claro a sus jugadores que no están por la labor de seguir pasando vergüenza y viviendo bochornos por su culpa.
Un madridismo cansado
Los aficionados del Real Madrid están enfadados con la actitud de unos jugadores que no han estado a la altura en los últimos tiempos. El madridista se ha cansado de vivir bochornos, algo que ya dura año y medio, y contra el Levante podrían decir basta.
Estos futbolistas fueron los que pidieron cinco días libres a Ancelotti el curso pasado en un parón de selecciones. Los que se enfadaron por tener que viajar un día antes a Bilbao. Los que no entrenaron tras ganar en San Mamés, a tres días de un partido contra el Celta en el Santiago Bernabéu que terminaron perdiendo. Los que tuvieron ocho días de vacaciones en Navidad y no quisieron trabajar el 1 de enero. Los mismos que han hecho el ridículo en el Carlos Belmonte. Sin olvidar las faltas de respeto a sus técnicos, especialmente a un Xabi Alonso que ha tenido que tragar saliva en varias ocasiones, mientras la directiva blanca no ha mostrado todo el apoyo que, posiblemente, debería haberle dado al donostiarra.
Los culpables son los jugadores y la mala gestión de Xabi Alonso, y en el club lo saben. El principal problema es cómo van a querer atajarlo, si es que aún es posible hacerlo. Es cierto que la plantilla tiene carencias y falta de calidad, pero este equipo debe ganar a la mayoría de sus rivales. Los jugadores están en la diana y el siguiente paso será enfrentarse a un Santiago Bernabéu que les espera con ganas de mostrar su disconformidad.