Champions League: Chelsea - Real Madrid

Ancelotti se mojó con Valverde para asaltar Stamford Bridge

Ancelotti se mojó con Fede Valverde para asaltar Stamford Bridge
Ancelotti, en el partido contra el Chelsea. (AFP)

Hay momentos en la vida (y en el fútbol) en los que hay que tomar decisiones. El partido de Stamford Bridge era uno de ellos. Ancelotti lo hizo y acertó. El italiano, que llegó al partido a última hora tras superar el Covid, decidió apostar por Fede Valverde como novedad en su alineación. Su estrategia funcionó a la perfección para ganar su particular duelo a Tuchel. Carletto se mojó con su decisión y sobre el césped, pero vuelve a Madrid con una alegría escondida dentro de su interminable tranquilidad.

La imagen mostrada por el Real Madrid en los últimos partidos exigía cambios en el equipo y Ancelotti supo verlo. Se dice que rectificar es de sabios y sabiduría le sobra al técnico italiano. Por eso, pese a que durante toda la temporada se ha mostrado incondicional sus ideas, decidió variar su plan en un busca de uno que se adaptase mejor a lo que iba a requerir un equipo como el Chelsea y un ambiente como Stamford Bridge.

El hombre elegido para sacar una versión más competitiva del Real Madrid era Valverde. El uruguayo es la bisagra que gracias a su polivalencia permite a Ancelotti modificar el sistema con apenas un movimiento sobre el césped. Fede aporta coraje y presencia en el campo a la vez que puede ser lateral derecho sin balón para formar una falsa defensa de cinco con Carvajal ocupando posiciones de central, un centrocampista más para presionar y robar balones junto a Modric, Kroos y Casemiro y un extremo para salir rápido a la contra. Un tres en uno en toda regla.

Chaparrón

Y gracias a esa decisión de Carletto el Real Madrid era mejor. Es más equipo. Eso le permitió salir con intensidad desde el primer momento y adelantarse en el marcador. Ancelotti estaba contento. No lo expresaba, pues su carácter durante el partido no varía (casi) nunca pase lo que pase. Impasible durante la lluvia veía como su equipo lograba lo que el año pasado en este mismo campo parecía imposible: competir y ganar al Chelsea.

No era fácil para el técnico italiano, que llegó a Londres en la mañana de este miércoles después de haber dado, por fin, negativo en una PCR. Recién recuperado del coronavirus no se escondía en el banquillo y decidió aguantar el chaparrón en la zona técnica. La constante lluvia en Stamford Bridge, estadio que conoce bien por su paso por el Chelsea, le obligó a tener que pedir una toalla para secarse y posteriormente abrigarse con un gorro que le acompañó hasta el descanso.

El gol de Benzema tras la reanudación no inmutaba a un Ancelotti que mandaba a calentar a Camavinga pensando ya en cargar la energía del equipo en la segunda mitad. Rodrygo y Ceballos se unían después. Pero los minutos pasaban sin mover nada más allá del cambio obligado de Nacho por Militao.

Susto con Valverde

En esas Ancelotti no se iba a librar de un susto cuando Fede Valverde, tras un salto, chocaba con el entrenador en la banda. El italiano perdió el equilibrio, estuvo a punto de caerse al suelo y se hizo daño en la rodilla. Pero todo quedó en un susto. La intensidad del partido no permitía distracciones. Por eso había que aprovechar los instantes de respiro para dar indicaciones. Kroos y Valverde aprovechaban la lesión de Militao para acercarse a recibir indicaciones. Cualquier ajuste era bueno para mantener la buena línea defensiva.

No fue hasta el 74′ cuando Ancelotti se decidió a refrescar el equipo dando entrada a Camavinga por Kroos. En ese momento Valverde volvía a la zona técnica para volver a hablar con Carletto, que le daba indicaciones para Casemiro y Modric y modificaba su posición colocándole ahora por dentro. Había que aguantar. El resultado era oro.

A falta de cinco minutos Ancelotti felicitaba a los hombres que habían decidido el partido cuando se retiraban al banquillo. Fede Valverde y Karim Benzema dejaban su lugar a Ceballos y a Bale. Sí, a Bale. El galés volvía a disponer de minutos desde el partido de Champions en París contra el PSG en febrero.

Antes incluso del pitido final Carletto se saludaba con un Tuchel al que había ganado el primer asalto. Después saltaba al césped en busca del árbitro antes de fundirse en un abrazo con Benzema. Choque de manos con sus ayudantes y directo al túnel de vestuarios para pasar por sala de prensa.

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