¡Histórico! El Real Madrid ganó su primer Clásico femenino, tras perder los 18 anteriores, ante un Barcelona que, esta vez sí, dio sensación de ser inferior. Tras un revés tras otro, el conjunto madridista se quitó de encima la mayor losa que portaban, la de ser incapaces de competir contra el Barça. Y de qué forma lo hicieron. Alba Redondo y Caroline Weir, con un doblete, hicieron los goles de las madridistas, que se repusieron al tanto de Graham que lo había empatado a uno para sumar mucho más que tres puntos.
El subidón anímico de las madridistas es más que claro. 18 derrotas, casi todas con goleada incluida, sumaban las madridistas en los duelos contra las culés. La incapacidad de ganar era tal que apenas podían competir. Hasta que Montjuic lo ha cambiado todo. En un Clásico descafeinado, en el que lo importante estaba en lo que suceda el miércoles en Champions, llegó la campanada. Por fin, el Real Madrid compite y gana al Barça.
Con muchos cambios en el once se presentaba Alberto Toril en Montjuic, puesto que lo importante no era lo que sucediera en Barcelona, sino el partido de Londres del miércoles. En Champions tienen toda su mente puesta las blancas, aunque por muchas rotaciones que había, el equipo presentado por el Real Madrid en Barcelona era más que competitivo. Olga, Weir, Linda Caicedo y Bruun se quedaban en el banquillo, para dar entrada a Yasmim, Athenea, Feller y Alba Redondo. Casi nada.
Pero enfrente un Barça que salía con casi todo. Marta Torrejón, Rolfo y Schertenleib eran las novedades en un equipo en el que Cata Coll aparecía bajo palos, con Paredes y Mapi León como pareja de centrales y con un centro del campo de ensueño con Guijarro, Aitana Bonmatí y Alexia Putellas. Arriba, junto a la joven atacante suiza, estaban Graham y Ewa Pajor.
Comenzó mejor el Real Madrid, liberado de presión en un partido que les importaba más bien poco. O eso parecía. Trataban de explotar la velocidad en sus bandas con Athenea y, sobre todo, con Feller. Consiguieron comenzar un partido plantando cara, de tú a tú, con ritmo y con ocasiones para las blancas. De hecho, Moller pudo plantarse sola ante Cata Coll, pero Mapi lo evitó tirándose sin intención de jugar el balón para evitar que llegara la danesa al balón.
Aunque quien evitó el primero fue Misa. La portera canaria desvió al larguero un disparo potentísimo de Schertenleib. Venía de marcar contra el Wolfsburgo en Champions y mostró su descaro en su primera titularidad en un Clásico. Pero la clara ocasión del Barcelona no inquietó a un Madrid que encontraba en la banda de Torrejón la forma de percutir, por medio de Athenea. La cántabra encaró, tiró el recorte y golpeó, pero el disparo lo consiguió taponar la veterana lateral culé.
Y de nuevo sacó petróleo Athenea, sacando su mejor versión en los primeros minutos, con un balón a Moller que volvió a taponar la defensa culé para mandarlo a córner. Ocasión clarísima de las blancas, que mejoraban mucho la versión vista en estos años en los encuentros contra el Barcelona. Hacía mucho que no competían de tú a tú a un conjunto culé que se veía superado desde el comienzo en disputas, segundas jugadas y por un ataque de las blancas que, pese a guardarse a sus teóricas titulares, causaba muchos estragos a la defensa azulgrana.
Y entonces llegó el gol. Se adelantaba el Real Madrid en Montjuic contra el Barcelona gracias a Alba Redondo. La albaceteña, máxima goleadora en Liga F de las madridistas, cabeceaba bombeado un centro de Moller para batir a Cata Coll. Un tanto que suponía muchas cosas, puesto que era romper una losa mental de las madridistas y las daba un chute de moral para afrontar el resto del partido y, por qué no decirlo, de la temporada.
Aunque estuvo a punto de empatar el Barça antes del paso por vestuarios. Falló incomprensiblemente Graham, en fuera de juego que no se pitó. Las madridistas aguantaron el resultado tras los 45 primeros minutos y Pere Romeu hizo cambios al descanso, quitando a Torrejón y Schertenleib por Jana y Salma, pero les seguía costando un mundo poner en aprietos la meta defendida por Misa.
No fue hasta el 66, cuando un centro que no llegó a despejar Lakrar, fue mandado al fondo de la red por Graham Hansen. La noruega había perdonado el empate al término de la primera mitad, pero no lo hizo en su segunda ocasión clara. Cabeceo el balón para poner el 1-1 anticipándose a Athenea en la marca.
Pero el gol, lejos de hundir al Real Madrid –como sucedía normalmente– lo que hizo fue reactivarlas. Caroline Weir, que había ingresado minutos antes, tuvo el empate, pero no golpeó y cedió el balón a Angeldahl. La sueca sí que la pegó, con mucha potencia, y obligó a estirarse a Cata Coll, que desvió a córner. Tras ello, volvió a tenerla el conjunto blanco, por medio de Linda, que entró junto a la escocesa.
Empezaron a perdonar las madridistas, que llegaban con Linda y Weir con mucho peligro a la meta de Coll, pero quien marcó el segundo fue el Barcelona. Jana marcó tras un balón que dejó muerto Yasmim en un intento de despeje. Pero el tanto no subió al marcador. Graham Hansen estorbó y evitó que Lakrar pudiera intervenir en la jugada para despejar el balón y la colegiada pitó fuera de juego. Una decisión más que polémica, puesto que no parece estarlo.
Comenzaba ya el Real Madrid a firmar el empate ante un Barcelona que iba creciendo y que volvía a meter el miedo en el cuerpo a las blancas. Los fantasmas del pasado iban sobrevolando el banquillo de Toril. Hasta que apareció la pareja de moda en el madridismo. Caicedo encaró y la puso para Weir, que consiguió batir a Cata. Y la escocesa cerró el encuentro con un gol fantasma, después de que Athenea cabeceara, sacara Mapi y le quedara muerto casi sobre la línea. Aunque la central metió la pierna para despejar de nuevo, lo hizo tarde, puesto que el balón atraviesa por completo la línea.