Final de la Euroliga: Olympiacos-Real Madrid

La hazaña se convierte en milagro para el Real Madrid

Lo que antes de llegar a Atenas era sumamente difícil ahora es prácticamente imposible

Eso se debe a la dramática lesión de Garuba en el último cuarto del partido contra el Valencia Basket

Lea aquí nuestra crónica de la semifinal

Real Madrid
Imagen de Scariolo con sus jugadores en el Valencia Basket-Real Madrid.

El Real Madrid llegaba el pasado miércoles a Atenas sabiendo que la lucha por ganar esta Euroliga sería de las más duras de la historia. Levantar el título sin dos de sus tres pívots era una hazaña a la que sólo el rey de Europa se podía enfrentar con cierta garantía de éxito. Sin embargo, la lesión de Usman Garuba en el último cuarto de la semifinal contra el Valencia Basket ha convertido esa machada en un completo milagro para el equipo blanco.

Pero la única certeza es que el Real Madrid se ha ganado a pulso el derecho a jugar la final de este domingo en el OAKA Arena (20:00 horas) y pelear por su duodécima Euroliga. Su rival, el líder y favoritísimo Olympiacos, que encima estará apoyado por alrededor de 15.000 de sus aficionados que acuden en masa a la cancha de su enemigo en esta Final Four, recorriendo los 23 kilómetros desde El Pireo.

«Nos pueden machacar físicamente, pero de carácter vamos a estar ahí», respondía en caliente Sergio Scariolo en sala de prensa una de las innumerables veces que los medios le cuestionamos por la baja de Garuba, que le deja sin ‘cincos’ puros para su primera final de Euroliga. Una conferencia en la que la frase más repetida fue «confianza en el equipo».

Motivos le han dado, y es que en tiempos de adversidad, tras una temporada en la que apenas había habido lesiones hasta ahora, salvo casos puntuales y de corta duración, todos han dado ese plus necesario para arrollar en el play off al quinto clasificado de la Euroliga, Hapoel Tel Aviv, y ceder muy pocas opciones al segundo en una semifinal disputada en campo neutro.

Scariolo es puro Real Madrid

Además de por su gestión dentro de la cancha, Scariolo demuestra con algunas de sus frases que es puro Real Madrid. Estas transmitían el sentir de un vestuario que, lejos de lamentar los soldados caídos, se prepara para la última batalla en el Olimpo griego: «Hemos respondido, ha pasado lo de Usman y responderemos. ¿Hasta dónde? Nadie lo puede saber. Me extrañaría muchísimo que no lo hiciéramos. No hemos tenido ninguna duda de nosotros y los que saben de baloncesto tampoco. Somos un equipo con jugadores de carácter. Ha conseguido consolidarse como cohesionado».

El sábado será un día ajetreado para los últimos supervivientes de la Euroliga, que lo tendrán difícil por momentos para concentrarse en lo estrictamente deportivo. Primero, Scariolo y Bartzokas comparecerán a las 11:00 acompañados de un jugador y, por la tarde, en torno a las 19:00, saltarán a entrenar a la pista del OAKA Olympiacos y Real Madrid, también con atención a los medios en las bandas y esquinas de la cancha griega.

Será la previa de una final tremenda que enfrentará tres años después y por quinta vez y la cuarta en cinco años (por supuesto, la más repetida) a los dos mejores equipos del viejo continente. Sólo puede quedar uno en Atenas.

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