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El interés en el fútbol femenino sigue siendo mínimo tres años después de ganar el Mundial

Ganar el Mundial apenas cambia el panorama del fútbol femenino español

Sin televisión que emita los partidos de liga, con audiencias pobres, estadios semivacios...

Hasta la liga femenina da una lección a Tebas: cambia el primer partido del Madrid por el horario de Champions

  • Daniel Calle
  • Madrigal de la Vera (Cáceres, 1993). Coordinador de la sección de deportes. Antes en El Mundo, El Español y El Debate. Una década informando sobre la actualidad deportiva.

La consecución del Mundial de fútbol femenino en 2023 no ha impulsado a este deporte. Tres años después del gran éxito conseguido en Australia, el fútbol femenino en España sigue prácticamente como estaba hace un lustro. Evidentemente, tiene más adeptos, más presencia en los medios y en la sociedad, se conoce a más jugadores, pero el interés sigue siendo mínimo en comparación con otros deportes y ni que decir con el fútbol masculino.

La ausencia de operador que quiera comprar los derechos audiovisuales del fútbol femenino ha vuelto a dejar claro que ni es rentable ni tiene interés en el general de los aficionados en España. No hay ninguna empresa que quiera pagar cinco millones de euros por emitir la totalidad de los encuentros de la Liga F, la primera división del fútbol femenino español. DAZN, que fue la última plataforma que tuvo los derechos, rompió el acuerdo un año antes de que finalizara y demostró que todavía es una ruina económica comprar estos derechos televisivos.

La final del Mundial 2023, que España ganó a Inglaterra con un gol de Olga Carmona, registró una audiencia de 5,6 millones de espectadores de media, un dato espectacular, pero que se explica en gran medida por la importancia del momento: era la final de un Mundial. Fue entonces cuando los más optimistas creyeron que eso supondría un impulso para el fútbol femenino. Pero no lo es.

Tres años después, las audiencias de los encuentros de la liga femenina son muy tristes (DAZN incluso llegó a emitir partidos en abierto en Youtube que no llegaban ni a 1.000 espectadores), los campos están semivacíos, los derechos audiovisuales valen poco (y bajando) y no encuentran comprador…

Evidentemente, los partidos importantes de la Selección española sí se ven, como ocurre con otros combinados nacionales, como el baloncesto u otros deportes. En estos tres años, sí ha habido picos de partidos con importantes audiencias, pero son casos muy aislados, encuentros que trascienden al deporte como tal. Por ejemplo, la final de la Eurocopa femenina (2025), en la que Inglaterra derrotó a España en penaltis, registró una audiencia de 4,1 millones. Un gran dato.

Pero eso, en el día a día, no se mantiene. Ni eso ni un 5% de eso, porque los datos de audiencia de la inmensa mayoría de los partidos de la liga femenina tienen datos paupérrimos. El máximo se registró en un Real Madrid – Barcelona, con 685.335 espectadores, siendo emitido por dos cadenas públicas y en abierto (Teledeporte y TV3). Teniendo en cuenta que en toda la liga se jugaron 236 partidos y la propia Liga F anunció que llegaron a los 7,5 millones de audiencia acumulada, la media es de 31.800 espectadores por encuentro. Pobrísima.