La reflexión de Confucio, filósofo chino, sobre el autocontrol y la sabiduría: «Cuando surja la ira, considera las consecuencias»
Este pensamiento sigue vigente en muchas de las decisiones que tomamos cada día
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La ira es una emoción que forma parte de la vida cotidiana de cada una de las personas, siendo un sentimiento inevitable en ocasiones cuando nos sentimos frustrados o nos sucede alguna desgracia. Sin embargo, Confucio, filósofo chino, nos recuerda que la verdadera dificultad de esta emoción no reside en no sentirla, sino en cómo actuamos cuando ella llega a nosotros.
A lo largo de la vida de una persona, esta hace frente a múltiples situaciones capaces de provocar sentimientos de indignación, frustración o enfado. Una gran decepción puede ser la causante de desencadenar dentro de nosotros una ira que nos lleve a reaccionar de manera desmedida. Esto supone un problema, ya que la ira es capaz de tomar el control sobre nuestros actos y comenzar a determinar actitudes de las que luego nos arrepentiremos.
Las redes sociales potencian la ira
Confucio recalca en su reflexión la importancia del tiempo para reflexionar y meditar una contestación ante la provocación. Sin embargo, con la irrupción de las redes sociales y la era digital, estamos conectados prácticamente las 24 horas del día, siendo imposible tener esa capacidad de reflexión para pensar mejor las cosas.
Hoy en día, una discusión trasciende del cara a cara con la otra persona a una confrontación que puede extenderse durante horas y horas por mensaje, agravando la ira cada vez más al no tener tiempo para poner paz en nuestra mente y darnos un tiempo muerto con el problema. Un problema más propio de los jóvenes que de las personas más mayores, que están desapegadas de las redes.

A lo largo de la historia, Confucio enseñó que la sabiduría está menos relacionada con el conocimiento intelectual y más con la capacidad de gobernar la conducta propia y la manera de actuar de cada uno. Para él, el autocontrol fue una de las mayores demostraciones de fuerza y madurez.
Una reflexión que sigue vigente
Esta reflexión sigue siendo sumamente relevante en una era marcada por la búsqueda de respuestas inmediatas. Las discusiones y los conflictos que surgen con frecuencia tienden a enervarnos en mayor medida que en épocas pasadas. Asimismo, el hecho de no tener tiempo para la reflexión y la asimilación es un factor clave en la generación de la ira.
A menudo, en pocos segundos una persona puede causar un daño con sus palabras o acciones, fruto de la ira, que puede tardar años en repararse. En la práctica, esto se manifiesta sobre todo en situaciones cotidianas comunes: mensajes enviados en un arrebato, una discusión del hogar. o una decisión tomada sin meditarla previamente.