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El papel higiénico tiene los días contados: la nueva tendencia en los baños que llega a España y ya es tendencia mundial

El baño es sin duda uno de los espacios de la casa que usamos a diario, pero a la vez no le prestamos tanta atención como cabría esperar. Sin embargo, parece que los nuevos avances y tendencias están provocando que sean muchos los que comiencen a fijarse en esta estancia para cambiarla y de alguna manera hacer que sea más moderna. De hecho, y poco a poco, se está colando en la ola de la tecnología doméstica, y lo está haciendo con novedades que van más allá de lo estético. Y uno de los más llamativos tiene que ver con algo tan cotidiano como la higiene personal y la posibilidad, tal vez, de decirle adiós al papel de baño.

En los últimos meses, cada vez se habla más de los inodoros inteligentes y de los bidés electrónicos. No son nuevos, pero sí están empezando a verse con más frecuencia fuera de países como Japón, donde llevan años formando parte de la vida diaria. Ahora, esa tecnología empieza a asomar también en Europa y, de forma más tímida, en España. No es una revolución inmediata, pero sí un cambio de tendencia. De este modo, la idea de reducir el uso de papel higiénico ya no suena tan extraña, sobre todo en un momento en el que la sostenibilidad y la comodidad pesan cada vez más en las decisiones dentro del hogar.

El papel higiénico tiene los días contados: la nueva tendencia en los baños que llega a España

En España, el bidé ha sido durante décadas un elemento habitual en muchos baños, aunque su uso ha ido cayendo con el tiempo, especialmente en viviendas más nuevas donde directamente desaparece. Sin embargo, lo curioso es que esa función está volviendo, pero de otra manera gracias a los bidés electrónicos que integran en el propio inodoro un sistema de limpieza con agua, permitiendo regular la presión, la temperatura o incluso la posición del chorro. Es decir, adaptan la experiencia a cada usuario.

A partir de ahí, la tecnología hace el resto. Algunos modelos incluyen secado con aire, asiento caliente o sensores que activan funciones automáticamente. No es imprescindible, pero explica por qué se han convertido en algo más que un simple accesorio.

Por qué ahora se están poniendo de moda

El cambio no es casual. Por un lado, hay una clara influencia de otros países donde estos sistemas están totalmente normalizados de modo que quien los prueba fuera suele volver con la idea en la cabeza. Pero también hay un factor práctico. En viviendas actuales, donde el espacio es más limitado, tener bidé e inodoro por separado no siempre encaja. Estos sistemas permiten unir ambas funciones en uno solo, algo que cada vez valoran más arquitectos y promotores. Además, hay un cambio de mentalidad. La higiene ya no se entiende igual que hace unos años, y el uso de agua empieza a verse como una opción más lógica frente al papel.

¿Más higiene y menos papel?

Uno de los mensajes más repetidos es que el papel higiénico tiene los días contados pero la realidad es un poco más matizada. Lo que sí está ocurriendo es que su uso puede reducirse bastante. El agua limpia de una forma más completa y, además, evita el contacto directo, algo que muchos usuarios destacan como una de las principales ventajas. A eso se suma que es una opción más suave para la piel.

Desde el punto de vista medioambiental, también hay un argumento claro. Menos consumo de papel implica menos gasto de recursos, algo que encaja con la tendencia actual hacia hogares más sostenibles. Eso sí, en la práctica, ambos sistemas suelen convivir. Al menos por ahora, el papel sigue estando presente, aunque cada vez tenga menos protagonismo.

Cuánto cuesta dar el salto

Aquí es donde muchos se lo piensan. No es lo mismo cambiar hábitos que hacer una inversión en casa. Aun así, hay opciones para todos los bolsillos. Los sistemas más sencillos son asientos que se colocan sobre el inodoro actual. Pueden costar desde unos 200 o 300 euros, y no requieren obras. A partir de ahí, el precio sube en función de las funciones que incorporen.

Los modelos completos, ya integrados como inodoro inteligente, son bastante más caros y pueden alcanzar cifras mucho más elevadas. En estos casos, suele tratarse de reformas más pensadas o viviendas de nueva construcción.