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Franz Kafka, escritor checoslovaco fallecido en 1924: «La dulzura de la creación nos engaña en lo que respecta a su verdadero valor»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Franz Kafka convirtió la duda, la incertidumbre y la sensación de no encajar en algunos de los temas más reconocibles de la literatura del siglo XX. El escritor de construyó una obra marcada por personajes enfrentados a situaciones que escapan a su control, pero también mantuvo una relación especialmente compleja con su propia escritura.

En una de sus reflexiones sobre la creación aparece precisamente esa tensión entre el placer de escribir y la dificultad de valorar después lo que se ha creado.

Qué significa la frase de Franz Kafka sobre la dulzura de la creación

La frase «La dulzura de la creación nos engaña en lo que respecta a su verdadero valor» es una reflexión sobre la relación entre crear y valorar aquello que se ha creado.

Kafka reconoce, por un lado, el placer que puede proporcionar el propio acto creativo, pero advierte de que esa satisfacción puede alterar la percepción que tenemos del resultado.

La palabra «dulzura» no se refiere únicamente a la felicidad de escribir. Alude a la recompensa íntima que acompaña al hecho de crear: la sensación de haber dado forma a una idea, de haber encontrado una expresión adecuada o de haber producido algo que antes no existía.

Precisamente porque esa experiencia puede ser tan gratificante, el creador puede quedar condicionado por ella al juzgar su propia obra.

Quién fue Franz Kafka y cuál fue su relación con la escritura

Franz Kafka nació en Praga en 1883, cuando la ciudad formaba parte del Imperio austrohúngaro, y escribió principalmente en lengua alemana. Estudió Derecho y obtuvo el doctorado en 1906. Poco después comenzó a trabajar en el ámbito de los seguros, una ocupación que compaginó con su actividad literaria.

Según la biografía de Kafka publicada por Biografías y Vidas, el escritor trabajaba durante el día y aprovechaba las tardes y las noches para dedicarse a la literatura. Esa rutina refleja hasta qué punto la escritura ocupaba un espacio propio dentro de una vida profesional que no abandonó.

Su relación con la literatura tampoco fue sencilla en el ámbito personal. Kafka mantuvo una relación conflictiva con su padre y llegó a plasmar parte de ese enfrentamiento en Carta al padre, un texto escrito en 1919. Además, buena parte de sus obras más importantes no se publicaron mientras estaba vivo.

Las obras de Franz Kafka que cambiaron la literatura

Entre los títulos fundamentales de Kafka destaca La metamorfosis, publicada en 1915. Su protagonista, Gregorio Samsa, despierta convertido en un enorme insecto. Lo llamativo no es únicamente la transformación, sino la manera en que el autor la presenta: un hecho extraordinario aparece integrado en una situación cotidiana, sin que el relato necesite ofrecer una explicación convencional.

También destacan El proceso y El castillo. En la primera novela, Joseph K. se ve involucrado en un procedimiento judicial sin llegar a conocer con precisión la acusación que pesa sobre él. En El castillo, un agrimensor intenta acceder a una autoridad que permanece distante y prácticamente inaccesible.

Estas obras comparten algunos de los elementos que posteriormente definirían lo «kafkiano»: personajes desorientados, estructuras burocráticas difíciles de comprender y situaciones en las que las reglas parecen existir sin que nadie consiga explicarlas de manera satisfactoria.

Kafka murió el 3 de junio de 1924, cerca de Viena, a los 40 años. Sin embargo, su reconocimiento aumentó considerablemente después de su muerte. Antes de fallecer pidió a su amigo Max Brod que destruyera sus manuscritos inéditos. Brod no siguió esa indicación y posteriormente impulsó la publicación de varios de esos textos, entre ellos El proceso y El castillo.