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Enrique Rojas, psiquiatra, sobre la felicidad: «Cuando tienes más de 50 años, las cuatro claves son amor, trabajo, cultura y amistad»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Conocerse a uno mismo puede parecer complicado, pero en realidad, cuanto más se intenta, más cerca se está de conseguirlo. La felicidad no es igual para todos, ya que cada persona la percibe de forma distinta y también cambia a lo largo de la vida. Así lo explicó el psiquiatra Enrique Rojas en una entrevista sobre la felicidad para COPE.

La felicidad puntual es la que se vive en momentos concretos en los que «se para el reloj» y la persona disfruta de un instante especial de bienestar, alegría o satisfacción. En cambio, la felicidad estructural es una visión más profunda y global de la vida; no se trata de un momento, sino de analizar si la vida, en conjunto, va bien o no. Según esta idea, la felicidad depende de dos grandes cosas: tener una personalidad equilibrada y bien formada) y contar con un proyecto de vida que incluya cuatro pilares básicos: amor, trabajo, cultura y amistad.

Las claves de la felicidad para Enrique Rojas

A los 20 años, según el psiquiatra, «la felicidad consiste en grandes emociones, aventuras extraordinarias, experiencias nuevas…». Pero las expectativas y la vida van cambiando mucho conforme aumenta la edad. «Cuando tienes de 50 años en adelante, la felicidad consiste en paz interior, serenidad, sosiego, equilibrio», añade. En definitiva, los dos grandes ejes de la felicidad, en sus propias palabras, son «tener una personalidad equilibrada, no perfecta pero sí bien conjugada; y tener un proyecto de vida, un programa en el que saltan, suben, bajan, se arremolinan cuatro grandes temas que son amor, trabajo, cultura y amistad».

Para él existen dos tipos de felicidad. Por un lado está la puntual, «son momentos felices, que son importantes en la vida, felices Navidades, felices fiestas, feliz fin de semana». Son esos instantes en los que el tiempo parece detenerse y se vive un «goce especial». Por otro lado está la felicidad estructural, que es la «exploración de cómo va mi vida, y ahí salen las cuentas importantes». Enrique Rojas recuerda entonces a Don Quijote de La Mancha, que decía que «la felicidad no está en la posada, sino en medio del camino».

Es decir, que es «una manera de entender la vida y la realidad personal», como ha explicado. Pero no todo es blanco o negro, también existen matices. «Hay un espectro intermedio de emociones que van, por ejemplo, entre la felicidad y la infelicidad», ha señalado. Esto implica que «la felicidad completa y total no existe». Y el motivo es, según él, de base neuronal.

Se trata de un «susurro» que altera la forma en que interpretamos la realidad y «biocotea nuestra conducta». Tal y como describe el doctor, es «una voz muy crítica con nosotros y nos quita la felicidad». Por ello, el objetivo debería ser «aspirar a una felicidad razonable», en la que exista un equilibrio entre lo que se desea y lo que se consigue, lo que denomina «administración inteligente del deseo».

El psiquiatra recomienda evitar expectativas demasiado elevadas. Si una persona tiene una personalidad relativamente equilibrada, se siente bien consigo misma y su proyecto de vida en las cuatro áreas (amor, trabajo, cultura y amistad) funciona, podría considerarse una persona feliz. ¿Por qué son tan importantes estos pilares?

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