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Calor

Los arquitectos expertos coinciden: para enfriar una habitación en verano sólo tienes que colocar «una toalla mojada» detrás del ventilador

El calor de estos días parece que no cesa y es algo que se nota especialmente por la noche, cuando descansar se complica más de lo normal. Ni siquiera el ventilador termina de ayudar en algunas ocasiones, porque el aire que mueve está tan caliente como el de la propia habitación. Por eso, en cuanto suben las temperaturas, vuelven a buscarse casi a la desesperada soluciones sencillas que, sin ser definitivas, pueden hacer esas horas algo más llevaderas y entre los muchos trucos que se comentan, destaca poner una toalla mojada detrás del ventilador.

No se trata de un invento reciente, pero ha vuelto a ganar protagonismo después de que se comentara en el programa «Fin de Semana» de COPE, donde el arquitecto Leonardo Rogel explicaba que, al pasar el aire a través de la tela húmeda de la toalla, se genera una sensación de frescor más agradable, algo que puede notarse sobre todo durante la noche.

 Para enfriar una habitación sólo tienes que colocar «una toalla mojada» detrás del ventilador

El porqué este truco de la toalla detrás del ventilador es tan eficaz tiene que ver con el hecho de que cuando el agua se evapora, absorbe parte del calor del ambiente. No enfría la habitación como lo haría un aire acondicionado, pero sí puede cambiar ligeramente la sensación térmica en la zona donde estás.

Por eso, más que hablar de «bajar la temperatura», lo que ocurre es que el aire que te llega puede resultar algo menos seco y algo más llevadero. Es un efecto limitado, pero en determinadas condiciones se nota, sobre todo si estás justo delante del ventilador. Además, conviene tener en cuenta que no todo depende de la toalla ya que si la habitación está muy cargada de calor o no hay ventilación, el margen de mejora es pequeño. Entonces, este tipo de soluciones funcionan mejor como apoyo, no como sustituto de un sistema de climatización.

Otro detalle importante es la temperatura del agua. Si la toalla está ligeramente fresca, el efecto puede ser algo mayor al principio, aunque desaparece con el paso de las horas. Aun así, puede ser suficiente para conciliar el sueño en momentos puntuales.

No funciona igual en todas las casas

Este truco depende también mucho del tipo de clima. En zonas secas, donde el aire tiene poca humedad, la evaporación es más rápida y el efecto puede notarse algo más. En cambio, en lugares con mucha humedad, el aire ya está saturado y cuesta más que el agua se evapore. En esas condiciones, poner una toalla mojada apenas cambia nada y, en algunos casos, puede incluso hacer el ambiente más pesado.

También influye el tamaño de la habitación. En espacios pequeños, donde el aire circula menos, el efecto puede concentrarse más. En salones grandes o habitaciones muy abiertas, el impacto se diluye y cuesta más percibir diferencias. Por eso, antes de esperar resultados, conviene tener claro dónde se está usando. No es lo mismo un interior seco que una noche de bochorno en la costa.

Otros trucos que se están usando para poder dormir

Al margen de este método, hay toda una colección de soluciones que vuelven cada verano. Algunas son bastante conocidas, como pulverizar agua sobre las sábanas o meterlas un rato en el congelador antes de acostarse para que estén frías al principio de la noche.

También hay propuestas más curiosas. Por ejemplo, aplicar cremas mentoladas en el cuerpo para generar sensación de frescor, o mojar una camiseta y enfriarla antes de ponérsela. No enfrían el aire, pero sí ayudan a que el cuerpo perciba menos calor durante un tiempo. Otra recomendación habitual es colocar un recipiente con hielo delante del ventilador. Es una variante del mismo principio, aunque el efecto suele ser breve. A medida que el hielo se derrite, la sensación de frescor desaparece. Ninguna de estas ideas sustituye a un sistema de refrigeración, pero muchas personas recurren a ellas porque son fáciles de probar, no requieren instalación y pueden ofrecer un alivio puntual sin coste.

Lo que realmente sigue funcionando cuando aprieta el calor

Más allá de los trucos, hay cosas que siguen siendo básicas y que, bien hechas, ayudan más de lo que parece. Bajar las persianas durante el día para que no entre el sol, ventilar cuando refresca o evitar fuentes de calor dentro de casa son medidas simples pero efectivas.

También influye lo que se usa para dormir. Los tejidos ligeros, como el algodón, permiten que el cuerpo respire mejor. Y, en general, cuanto menos se sobrecargue el ambiente, más fácil será que el calor sea soportable. Otro aspecto clave es la ventilación cruzada. Abrir ventanas en lados opuestos de la vivienda cuando baja la temperatura exterior ayuda a renovar el aire y a reducir el calor acumulado durante el día. Es una medida sencilla que muchas veces se pasa por alto.