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Crítica sin 'spoilers'

‘Obsession’: la mejor película de terror ‘hardcore’ de los últimos tiempos que incita a la soltería

'Obsession' llega a las salas de cine de España tras arrasar en taquilla en Estados Unidos

Los youtubers jóvenes se están luciendo este año en el cine con joyas del terror. Primero llegó a las salas Backrooms, de Kane Parsons, y ahora lo hace Obsession, dirigida por Curry Barker. Una de las mejores películas hardcore del género de los últimos tiempos, que incita a querer abrazar la soltería de por vida.

Obsession coge todos los tópicos para reventarlos, empezando por los propios protagonistas, interpretados por unos actores sobresalientes. En esta película, la víctima no despierta compasión, mientras que el verdugo sí que lo hace -a ratos-. De hecho, él es casi un cómplice que genera, en ocasiones, vergüenza ajena y que tiene lo que se ha buscado.

La historia encaja en el género del terror, pero con una base crítica que Inde Navarrette (Niki) ha captado al vuelo para mostrarse en un conflicto constante: la de las relaciones tóxicas, que se exploran a través de un clásico como La pata de mono (y la moraleja de ‘cuidado con lo que deseas’). Con la intensidad que le pone a su aterradora interpretación, la protagonista provoca tensión y miedo en sus momentos de locura y ternura en los de confusión, en los que el espectador ve a una mujer vulnerable y manipulada emocionalmente.

Navarrette ha causado sensación en Estados Unidos, y no es para menos. Muestra una habilidad pasmosa para pasar de un registro a otro. Su dominio facial y oral para transformarse de manera natural hace de ella una chica ideal de comedia romántica y, en cuestión de segundos, una mujer poseída con la que saltar de la butaca. No menos efectivo es Michael Johnston (Bear) como protagonista, en el papel de una víctima con la que no se tiene piedad y tampoco despierta empatía alguna.

Sus protagonistas son uno de los factores que hacen de Obsession una película aterradora y divertida a la vez. Una historia en la que situaciones típicas se llevan al extremo, y se pasa de la comedia al sobresalto con espontaneidad, siempre abordando lo absurdo y transmitiendo una ansiedad incontrolable.

Bear pide a un Sauce del Deseo que Niki lo quiera «más que a nada en el mundo». No desea una relación sana y con equilibrio, sino que busca que ella se desviva por él apasionadamente (lo que se traduce en sumisión). Dicho y hecho, pero la concesión del deseo se vuelve en su contra. Efectivamente, ella se desvive por él apasionadamente… con una pasión obsesiva.

Curry Barker sabe jugar con el ritmo de la película como un cineasta curtido. Lo mismo le pasa con el tono, para manejar el equilibrio entre la comedia y el terror sin caer en la extravagancia; o con la narrativa, donde juega con los encuadres y las luces y sombras para relatar y contagiar las sensaciones de los protagonistas; también con los silencios, para transmitir incomodidad, o con los golpes de sonido, al mismo tiempo que mide el desarrollo del suspense y la tensión.

Además, muestra una fascinación evidente por la sangre, a la que recurre también para introducir escenas gores que hacen de Obsession un festival del terror, un cocktail que se completa con la violencia, lo sobrenatural y lo psicológico, con sobrada crueldad y mucho sobresalto.

Curry Barker se ha coronado con su segunda película, para la que ha contado con un bajo presupuesto (750.000 dólares), aunque la factura ha sido notablemente superior a la de su primer largometraje. Debutó en YouTube con Milk & Serial, con una inversión de 800 dólares, y ahora ha firmado una de las dos películas de terror independiente que han arrasado en taquilla. Que se vaya a hacer un reboot de La matanza de Texas, sabiendo que lo dirigirá él, mejora los pronósticos.