‘Backrooms’, la mejor película de terror de los últimos tiempos: inquietante e inteligente sin pedanterías
Crítica sin 'spoilers' de 'Backrooms', la película de terror más esperada con la que Kane Parsons se ha coronado

Aún no puede ni comprar tabaco en Estados Unidos, pero ya ha firmado la mejor película de terror de los últimos años con una identidad autoral indiscutible: Backrooms, by Kane Parsons. Poco convencional, inquietante, angustiante, sugerente y… para colmo, inteligente y sin pedanterías. La cinta más esperada del género se estrena en España este viernes, 5 de junio, y no sólo cumple las expectativas, sino que las supera.
La premisa es simple: ambientada en los 90, Clark (Chiwetel Ejiofor) ha fracasado en su matrimonio y en su sueño de ser arquitecto. Vive en una tienda de muebles en la que trabaja como vendedor, el establecimiento Cap’n Clark’s Ottoman, e incluso hace ridículos anuncios para reclamar clientes disfrazado de pirata. Además, es paciente de Mary (Renate Reinsve), una psicóloga con una infancia traumática que vende libros de autoayuda en la teletienda.
Por si su existencia le resultara poco decadente, El imperio Otomano del capitán Clark (la tienda en español) sufre cortes de luz inexplicables cuando el vendedor descansa en uno de los colchones de la exposición. Es así, buscando el motivo de los apagones, como descubre al otro lado de la pared del sótano otra sala que conduce a un laberinto de estancias infinitas.
Pero Backrooms arranca con otra trama, más survival, una historia anterior a la de Clark. La de una grabación que recoge cómo un hombre con un traje de protección química intenta encontrar una salida a ese laberinto, donde también ha perdido a sus compañeros, mientras huye de alguien.
Kane Parsons ha adaptado su propia serie de YouTube con la que arrasó con 16 años, cuando aprendió de manera autodidacta a crear digitalmente sus inquietantes metrajes. Desde su estreno en 2022, los 22 vídeos cortos que firmaba como Kane Pixels acumulan 200 millones de reproducciones.
La serie está basada, a su vez, en una creepypasta -historias cortas y virales de terror- que surgió en 4chan y contaba la exploración de un edificio de oficinas sin ventanas. Ésta nació a raíz de una foto de una antigua tienda de muebles de Wisconsin, y dio pie a que los usuarios de 4chan y de Reddit comenzaran a compartir imágenes propias de terror liminal, es decir, de espacios de tránsito en los que, sin embargo, no hay nadie y con una estética particular: aeropuertos a altas horas de la madrugada, pasillos de hoteles, centros comerciales vacíos…
Con su ópera prima estrenada ya en otros países, Parsons ha batido récord de recaudación con 118 millones de dólares en un fin de semana. Es el mejor debut de la historia de una película de terror original, el mejor de un cineasta novel fuera de franquicias y el director más joven que alcanza el número 1 en taquilla.
Apoyado en el guion de Will Soodik, Parsons consigue conservar la mitología de Backrooms -aunque no hace falta conocerla para ver la película-, expandirla y reforzarla con los papelones de Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) y Renate Reinsve (Valor sentimental), completamente compenetrados.
El miedo en Backrooms se palpa. Es un terror atmosférico. No sólo se vale del espacio liminal para crearlo, también utiliza recursos como el degradado granulado, con una estética retro que suma tensión y que, además, ayuda a los más cinéfilos a ver con mayor facilidad el par de referencias que hace a El resplandor.
Todo se conjuga para mantener la tensión del espectador: las luces fluorescentes de las salas que no dejan de emitir un zumbido constante; la iluminación de las salas con un amarillo monocromático con la combinación de espacios oscuros; los escenarios deformados… Todos los sonidos generan la incomodidad deseada y el diseño de producción es perfecto -con la combinación de construcciones reales y efectos digitales- para trasladar a la audiencia la impresión claustrofóbica de los personajes.
Además, la película no cae en el error de las sobreexplicaciones: prevalece la sugerencia en la narrativa, lo que da a Backrooms un toque más siniestro. La idea de que algo está a punto de pasar es incesante. Asimismo, aunque Backrooms es completamente surrealista, también introduce alguna parte más convencional que ayuda a darle algo de ritmo: la escena del arranque y la protagonizada por Lukita Maxwell y Finn Bennett.
Y así, sin sonar presuntuoso en ningún momento e inyectando tensión en el cuerpo, el director de Backrooms coge temas que cualquier otro cineasta convertiría en un bodrio infumable e hipnotiza al espectador para que lo piense cuando la película presente los créditos: la soledad, la memoria, la autodestrucción, la ansiedad, el aislamiento, la desvirtualización de la realidad… Eso ya, que lo interprete el público como quiera. Su misión sólo es una, y la ha cumplido: demostrar cómo las sensaciones y lo que no se ve, a veces, asustan mucho más que lo tangible. Menudo debut con 20 años.

You are not supposed to be here. BACKROOMS, a Kane Parsons film starring Chiwetel Ejiofor and Renate Reinsve. In theaters 05.29.26 pic.twitter.com/dZk0XVzERx
— A24 (@A24) February 24, 2026