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74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF)

La íntima confesión de Brad Pitt, la denuncia de Marion Cotillard o los apuros de Jesse Eisenberg: los mejores momentos del Festival de San Sebastián

La 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián deja momentos memorables

Naomi Watts, Marion Cotillard, Brad Pitt, Jesse Eisenberg, Penélope Cruz, Jaime Lorente, Orlando Bloom, los Javis...

San Sebastián ha demostrado en esta 74.ª edición por qué esta cita es mucho más que un festival internacional de cine: es un estado de ánimo que contagia a toda la ciudad. Nueve días de encuentros con cineastas y actores, pateando calles, salas de cine y alfombras rojas, han servido para ser testigos directos de un bullicioso hervidero de pasión cinematográfica con una vibrante mezcla de glamour, debates, momentos de emoción y anécdotas memorables.

El apartado dedicado a los reconocimientos honoríficos ha estado marcado por una carga emotiva excepcional. Naomi Watts emocionó al público al recibir el Premio Donostia por su excepcional trayectoria de más de cuatro décadas de versatilidad. La actriz australiana dedicó con la voz entrecortada su galardón a David Lynch. Watts se refirió al fallecido cineasta con unas emotivas palabras, con las que recordó la huella indeleble, la generosidad y el impacto que el mítico director tuvo en su vida al encender la mecha de su carrera cinematográfica en Mulholland Drive.

«Los comienzos no fueron fáciles; fueron diez años de rechazos y David Lynch supo verme. Cambió mi vida y me enseñó a confiar en mi instinto y aceptar la incertidumbre. Estés donde estés, esto es para ti», dijo, alzando el premio. La visita a San Sebastián de la protagonista de La esposa perfecta, en la que interpreta a la yegua nazi de Majdanek, fue el primer gran revulsivo de esta edición para la ciudad.

Apenas unas horas antes, Werner Herzog recibió también el Premio Donostia. El cineasta, de una voz inconfundible, se mostró agradecido por obtener «este premio de un pueblo de poesía». Orlando Bloom fue el encargado de entregar el galardón al director alemán. El actor es uno de los protagonistas de su película proyectada en el festival, Bucking Fastard, con Rooney y Kate Mara. Juntos generaron sensaciones encontradas, con un ambiente enrarecido en las salas. La audacia narrativa, la incomodidad provocada y el bofetón a la realidad que supone esta propuesta provocaron desconcierto y entusiasmo a partes iguales.

Por otro lado, también Carmen Machi erizó la piel al recoger el Premio Nacional de Cinematografía. Su discurso, honesto y emotivo, sirvió como homenaje al oficio del actor, y reivindicó la magia del escenario y del set con la generosidad, brillantez y calidez humana que siempre la han caracterizado. «Nunca imaginé que un refugio contra mi timidez sería mi manera de vivir», declaró la actriz. Más de un compañero de profesión terminó secándose los ojos al escucharla.

Tanto o más nervioso que Carmen Machi estaba Jesse Eisenberg. A pesar de que El debut ha sido una de las películas de mayor impacto y con mejor acogida en el festival, su director pasó un mal trago tras la proyección del largometraje, en su puesta de largo en el certamen. La cinta fascinó al auditorio, con una ágil y cuidada dirección que remite inevitablemente al universo clásico de Woody Allen, cimentada sobre un brillante y afilado guion y una apoteósica interpretación de Julianne Moore. Ese cóctel provocó aplausos espontáneos en mitad de la sesión, a modo de reacción a las escenas más intensas de la protagonista.

Al encenderse las luces, la ovación fue de tal magnitud y se alargó durante tantos minutos que Eisenberg vivió un apurado e incómodo momento de tierra, trágame. El director desprende al hablar una timidez evidente, y estuvo casi paralizado por la vergüenza ante un aplauso interminable con todo el público en pie. Jesse Eisenberg ofreció una imagen tan simpática como humana y tierna, con la que se metió, más incluso, a los espectadores en el bolsillo.

Aunque el auténtico impacto lírico y emocional de la edición vino de la mano de La bola negra que, de hecho, ha ganado el Premio del Público. La obra de los Javis desencadenó una catarsis colectiva sin precedentes en el certamen: era literalmente imposible pasear por San Sebastián sin escuchar a algún espectador comentar las lágrimas que derrochó en el cine. El fervor desatado por la película traspasó la gran pantalla cuando la playa de La Concha amaneció con un colosal y efímero retrato de Federico García Lorca sobre la arena.

Precisamente una de las actrices que aparece en La bola negra, Penélope Cruz, fue la que puso la nota de desenfado y complicidad patria, aunque en esta ocasión no lo hizo con la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi. En la proyección de La invitación, donde da rienda suelta a su vis cómica a las órdenes de Olivia Wilde, la madrileña desencadenó sonoras risas seguidas de una ovación que interrumpió de golpe la proyección, al pronunciar con gracia la frase «esto no es jamón, es prosciutto». La sala abarrotada celebró el desparpajo del momento, que ha trascendido también a las redes en forma de meme. La neurosis de Olivia Wilde y la desfachatez de Penélope Cruz encendieron San Sebastián.

La controversia y la agitación extracinematográfica también hicieron acto de presencia. Fue Lali Espósito quien desató el quilombo. Su llegada al festival luciendo una camiseta con un mensaje sobre las Malvinas y Argentina se convirtió en una de las imágenes más comentadas, también a posteriori por la actriz, que presentó Glaxo.

Por su parte, y a pesar de acapar todas las miradas con la locura generada a su paso, Brad Pitt no mostró problema alguno en pronunciarse sobre sus «momentos más oscuros». La estrella de Hollywood, protagonista de En el corazón de la bestia, reflexionó sobre el proceso de caída a los infiernos, la búsqueda de la redención y la importancia de apoyarse en el entorno para lograr salir del pozo.

«Cuando pienso en mis momentos más oscuros, en mis estrechas relaciones de las que dependía mucho, amigos muy cercanos y familia cercana… Me he podido abrir en mi lucha. Ser libre con las personas que te quieren y te apoyan te hace capaz de cualquier cosa», subrayó el actor. También habló de la «experiencia tan especial» de rodar con un perro, y bromeó sobre el hecho de que el animal le robara protagonismo en la película: «Seguro que, por momentos, el perro ha brillado más que yo».

Asimismo, la actual dama del cine francés, Marion Cotillard, se convirtió en el gran altavoz contra la violencia al presentar Milo. En la película, la ganadora del Oscar interpreta a una madre que intenta recuperar a su hijo tras un pasado vinculado a la izquierda radical, un papel en el que vuelve a demostrar su talento, en esta ocasión con su contención para trasladar un tormento interior con el que llena la pantalla.

Marion Cotillard aprovechó la presentación de Milo, dirigida por Nicole Garcia, para comentar asuntos como la maternidad, la violencia, la política y reflexionar sobre la relación entre todos ellos. «No hemos encontrado el nivel de conciencia como seres humanos para respetarnos», reflexionó la actriz.

En cuanto a las grandes sorpresas de este Festival Internacional de Cine de San Sebastián, ha destacado el notable debut tras las cámaras de Jaime Lorente. El actor se ha lanzado por primera vez a la dirección cinematográfica con El mal hijo, película con la que ha destacado por una solvencia inusual en una ópera prima.

Quienes miraban con cierto escepticismo su paso al otro lado de la cámara, han asistido a un grato descubrimiento al ver madurez narrativa, seguridad en el manejo de los tiempos dramáticos y una dirección actoral que ha sorprendido y que confirma a Jaime Lorente como un cineasta a seguir muy de cerca en el panorama nacional.

Para cerrar esta edición, el Festival de Cine de San Sebastián ha premiado a Tender Loving Care con la Concha de Oro, que sirve de broche a la carrera de Mike Leigh. El cineasta británico deja el cine con el máximo galardón de uno de los festivales más importantes de Europa. El único español reconocido por el Jurado de la Sección Oficial ha sido Javier Cámara, con la Concha de Plata a Mejor interpretación de reparto por 5 minutos más. 

Premios del Jurado