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Presentadores de televisión

Carlos Sobera relata cómo acabó en la tele por un crimen de ETA: «No metería a mi familia en un lío»

Carlos Sobera asegura que "no quería ser un héroe" y uno de los asesinatos de ETA cambió su rumbo

Que la vida profesional de Carlos Sobera se ha desarrollado entre teatros, rodajes y platós de televisión no es un secreto para el público, pero cómo acabó en ese escenario era un detalle hasta ahora desconocido: el actor y presentador de First Dates (Telecinco) decidió tomar un desvío en su carrera provocado por uno de los crímenes de ETA.

Carlos Sobera se reunió con un ex compañero de Mediaset, Jordi González, en el programa del catalán en la autonómica TV3, Col·lapse, en el que conversó con el periodista sobre su época universitaria, entre otros asuntos. El presentador de Baracaldo tenía intención de ser juez, al mismo tiempo que también formó un grupo de teatro para dar rienda suelta a su pasión por la interpretación.

«La idea de estudiar Derecho me resultaba atractiva. He sido muy pragmático toda mi vida y pensaba que, si estudiaba Derecho, me iría muy bien porque sabría defenderme en muchos frentes», ha explicado el actor. Su padre quería que estudiara una carrera, aunque su verdadera vocación era la escénica.

Así, Carlos Sobera solicitó una beca al Gobierno vasco para poder opositar a la judicatura, aprovechando el interés del Ejecutivo autonómico en que los estudiantes se presentaran a las oposiciones para conseguir cubrir las plazas. «El Gobierno vasco era conocedor de que la gente no quería trabajar en esto porque había un peligro real y concedían la beca, pero había que pedir destino obligatoriamente en Euskadi», detalló, en alusión a los años del plomo y la senda sangrienta de ETA. 

El actor pidió la beca, se la aprobaron y, después, decidió renunciar a ella por la barbarie de la banda terrorista. «Aquello no era para mí», dijo, después de reflexionar y darse cuenta de que aquello no era su «vocación». «Y tampoco quería ser un héroe», matizó: «No iba a meter a mi familia en un lío». «Hubiera tenido sentido si fuera por cumplir un sueño», pero no era el caso, añadió.

Lo que realmente terminó de convencer a Carlos Sobera de que su futuro no pasaba por opositar fue el asesinato de José María Lidón, del que fue alumno cuando estudió Derecho en la Universidad de Deusto. Lidón, especializado en Derecho penal de menores, era también magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya, además de catedrático. Los terroristas lo mataron de un tiro el 7 de noviembre de 2001 en Guecho. «Le asesinaron en el garaje de su casa por ser juez. No vi una persona más maravillosa que él en la vida», recuerda Sobera.

La Audiencia Nacional condenó a 26 años de cárcel al etarra Orkatz Gallastegi por informar a la banda terrorista sobre la rutina del juez para que lo ejecutaran, mientras que Urtzi Murueta fue extraditado por Francia a España por haberle ordenado que vigilara a la víctima. Finalmente, Murueta fue absuelto por falta de pruebas concluyentes.