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El inesperado look de Georgina Rodríguez en Venecia: traje chaqueta de Gucci y joyas de más de 600.000 euros

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Georgina Rodríguez ha vuelto a demostrar en Venecia que no necesita recurrir al clásico vestido de gala para destacar sobre una alfombra roja. En su primera aparición pública tras su boda con Cristiano Ronaldo, la empresaria escogió un conjunto de Gucci que se aleja de los habituales diseños de fantasía que suelen dominar este tipo de eventos y apuesta por una imagen mucho más depurada y sofisticada. Un traje de dos piezas en azul noche, formado por una chaqueta estructurada y una falda larga de corte lápiz, fue su elección para acudir a la 83.ª edición del Festival de Venecia. Una propuesta de inspiración sartorial que, además, escondía un detalle muy personal: la fórmula ya le había funcionado el día de su boda, cuando volvió a confiar en Gucci para vestir de blanco con una combinación de chaqueta y falda.

Un traje en lugar del habitual vestido de gala

En una alfombra roja acostumbrada a los grandes vestidos, las siluetas voluminosas y los diseños pensados para acaparar todas las miradas, Georgina Rodríguez decidió jugar otra carta. Su apuesta para el Festival de Venecia fue un traje de dos piezas de Gucci en azul noche, una elección mucho más sobria de lo habitual, pero con suficientes detalles para convertirla en una de las protagonistas de la noche.

El conjunto estaba formado por una chaqueta estructurada, ajustada a la cintura y con un pronunciado escote en pico. La americana marcaba la silueta y aportaba ese aire ejecutivo que caracteriza a las prendas de inspiración sartorial, pero el escote introducía el punto de sensualidad necesario para trasladar la propuesta del terreno estrictamente profesional al de la alfombra roja.

La parte inferior estaba protagonizada por una falda larga de corte lápiz. El diseño se ajustaba a la figura y se alargaba hasta los pies, incorporando además una abertura trasera estratégica que facilitaba el movimiento y aportaba un toque más sensual al conjunto.