La camiseta con la que Pelé ganó el Mundial de 1958 sale a subasta por más de cinco millones de euros
Sale a subasta el genuino Patek Philippe de Andy Warhol por 350.000 euros
Una de las pepitas de oro más valiosas del mundo fracasa en subasta pese a las ofertas millonarias

Hay objetos que trascienden el paso del tiempo y dejan de ser simples recuerdos para convertirse en auténticos testigos de la historia. En el universo del deporte, pocas piezas despiertan tanta emoción como aquellas que estuvieron presentes en los grandes momentos que marcaron un antes y un después. Ahora, coleccionistas de todo el mundo tienen la oportunidad de pujar por una de ellas: la camiseta que vistió Pelé en la final del Mundial de Suecia de 1958, el partido que convirtió a un adolescente brasileño de apenas 17 años en la primera gran superestrella global del fútbol. La prenda, que saldrá a subasta de la mano de Sotheby’s con una valoración superior a los cinco millones de euros, no sólo representa uno de los objetos deportivos más codiciados del planeta, sino también el nacimiento de un mito cuya influencia sigue vigente décadas después.
El día que nació una leyenda
El 29 de junio de 1958 cambió para siempre la historia del fútbol. En el estadio Rasunda de Estocolmo, Brasil disputaba la final del Mundial frente a la anfitriona Suecia. Nadie podía imaginar entonces que aquel encuentro sería el punto de partida de una de las carreras deportivas más extraordinarias de todos los tiempos.
Con apenas 17 años, Edson Arantes do Nascimento, conocido universalmente como Pelé, maravilló al mundo con un talento impropio de su edad. Marcó dos goles en la victoria por 5-2 de Brasil, ayudando a su selección a conquistar el primer Mundial de su historia y convirtiéndose en el jugador más joven en disputar y marcar en una final mundialista, un récord que continúa vigente más de seis décadas después.

Una camiseta improvisada que terminó siendo histórica
Paradójicamente, una de las prendas más valiosas de la historia del deporte nació de la improvisación.
Brasil no pudo vestir su tradicional camiseta amarilla durante aquella final debido a la similitud cromática con el uniforme sueco. La solución llegó prácticamente sobre la marcha: utilizar unas camisetas azules confeccionadas para la ocasión.
La historia cuenta que fueron los propios jugadores quienes cosieron los escudos nacionales y prepararon los dorsales utilizando retales de tela procedentes de las bolsas donde transportaban el equipamiento. El legendario número 10 de Pelé fue, por tanto, una creación casi artesanal, muy alejada de la sofisticación con la que hoy se fabrican las equipaciones deportivas.

Del vestuario al museo
La trayectoria de la camiseta también resulta fascinante.
Tras la final, Pelé decidió regalarla a su compañero y amigo Dida, quien la conservó junto a su familia durante décadas como uno de sus bienes más preciados. Años después fue donada a un museo brasileño, donde permaneció expuesta hasta que cambió nuevamente de propietario.

Durante todo ese tiempo, la autenticidad de la prenda fue cuidadosamente documentada y respaldada por distintos integrantes de aquella histórica selección brasileña campeona del mundo. Esa exhaustiva labor de certificación ha sido fundamental para que Sotheby’s pueda presentar ahora la camiseta como una de las piezas deportivas más importantes jamás ofrecidas en una subasta internacional.
La casa de subastas estima que su precio final podría superar los seis millones de dólares, una cifra que la situaría entre las camisetas más valiosas jamás vendidas.
