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Ni deportivas ni bailarinas: por qué las ‘sneakerinas’, tan raras como virales, son el calzado de la primavera

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Las tendencias en moda ya no buscan consenso, buscan conversación. Y pocas piezas lo están consiguiendo tanto esta temporada como las sneakerinas: ese híbrido extraño entre zapatilla deportiva y bailarina que divide a partes iguales. A primera vista desconciertan, incluso generan rechazo, no pasa nada por admitirlo, pero basta con verlas repetirse en pasarelas, redes sociales y escaparates para entender que no son un capricho pasajero. Cómodas, versátiles y con un punto deliberadamente feo, las sneakerinas llegan dispuestas a ocupar ese espacio donde lo práctico y lo estético chocan sin pedir permiso.

Ni deportivas ni bailarinas: ‘sneakerinas’

Las sneakerinas nacen de una mezcla que, sobre el papel, parecía improbable: la silueta ligera y femenina de las bailarinas con la estructura y funcionalidad de unas sneakers. El resultado es un zapato plano, flexible, muchas veces con suela deportiva y detalles como cordones, velcros o incluso tiras tipo Mary Jane.

No son completamente nuevas, la moda siempre recicla, pero sí es ahora cuando alcanzan masa crítica. El auge del balletcore, esa estética inspirada en el universo de la danza, y la consolidación del athleisure han creado el terreno perfecto. Si hace unos años las bailarinas vivían su revival y las zapatillas dominaban el street style, la fusión era cuestión de tiempo.

(Foto: Vivaia)

Por qué ahora (y por qué no puedes ignorarlas)

Hay tres factores clave detrás de su popularidad:

Eso sí, hay una realidad evidente: no son bonitas en el sentido tradicional. Y precisamente ahí está parte de su éxito.

(Foto: HOFF)

Cómo se llevan (aunque cueste)

Las sneakerinas funcionan mejor cuando no intentan parecer lo que no son. Es decir, no buscan sustituir ni a unas deportivas puras ni a unas bailarinas elegantes, sino jugar en ese terreno intermedio.

Se ven mucho con:

También encajan sorprendentemente bien con estilismos más arreglados, precisamente porque rompen la formalidad. Esa contradicción es la clave.

(Foto: Onitsuka Tiger)

De la pasarela a la calle

Firmas deportivas y marcas de moda han entendido rápido el potencial del concepto. Algunas han optado por versiones más deportivas, otras por interpretaciones más cercanas al universo ballet.

Lo interesante es que no hay un único diseño dominante: conviven modelos satinados, versiones con hebillas, reinterpretaciones de clásicos y propuestas que apenas disimulan su ADN sneaker.

Incluso prescriptoras de estilo que suelen moverse en terrenos más seguros han caído en la tendencia. Hailey Bieber es el mejor ejemplo: en esta imagen la vemos apostando por un look minimalista en tonos neutros, pantalón holgado, top blanco y gafas de sol, donde el protagonismo recae, precisamente, en ese calzado híbrido que mezcla la ligereza de una bailarina con la base de una sneaker. Lejos de esconderlas, las integra con naturalidad en un estilismo limpio y relajado, demostrando que, cuando se combinan bien, las sneakerinas no sólo funcionan, sino que elevan ese tipo de looks effortless que dominan el street style actual.

(Foto: Vivaia)

Modelos que ya están marcando la diferencia

Si quieres entender la tendencia (o caer en ella), estos son algunos ejemplos que ya están definiendo el fenómeno:

(Foto: OHNE Project)

(Foto: Adidas)

(Foto: HOFF)