CONSEJOS

Ramiro Calle (83 años), maestro de yoga: «Vemos lo que queremos ver, lo que nos han dicho que tenemos que ver, lo que tememos ver»

Ramiro Calle es uno de los grandes referentes del yoga en España

"Así como piensas, así serás", asegura el maestro

Tiene 83 años y ha ayudado a mucha gente gracias a sus conocimientos sobre yoga

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Ramiro Calle posando. (Foto: Facebook)

En una época marcada por la inmediatez, las reflexiones sobre el mundo interior despiertan mucha curiosidad. En ese contexto, Ramiro Calle se ha convertido en el gran pionero del yoga en España y en COOL hemos recordado una de sus declaraciones más importantes.

El maestro, que a sus 83 años continúa difundiendo enseñanzas relacionadas con el desarrollo personal, ha dado una entrevista en el pódcast El Estoico. Durante su intervención, abordó cuestiones como el poder del pensamiento, la claridad mental y la necesidad de cultivar el trabajo interior para afrontar la vida con mayor serenidad.

Ramiro Calle defiende que la forma de pensar acaba condicionando la manera de vivir, una idea que resume con una frase que ha repetido en distintas ocasiones: «Así como piensas, así serás». A su juicio, los pensamientos no son elementos pasajeros sin consecuencias, sino el origen de los hábitos que terminan definiendo la personalidad y la conducta de cada individuo.

El poder del pensamiento

El maestro afirma que el pensamiento posee una enorme capacidad transformadora, ya que, cuando una idea se repite de forma constante, termina convirtiéndose en una acción. Esa acción, repetida en el tiempo, acaba dando lugar a un hábito, y son precisamente esos hábitos los que configuran el carácter de una persona.

Desde esa perspectiva, insistió en la necesidad de prestar atención a la calidad de los pensamientos cotidianos. Para Ramiro Calle, cuidar la mente es una tarea tan importante como cuidar el cuerpo, ya que ambas dimensiones están profundamente relacionadas.

Para explicar esa idea recurrió a una comparación especialmente gráfica. «Hay que cuidar el pensamiento como si fuera la más delicada de las orquídeas», señaló, invitando a tratar la mente con la misma atención y delicadeza que se dedicaría a una flor especialmente frágil.

La lección de Ramiro Calle

Ramiro Calle ha explicado que tener la mente sana es una tarea más sencilla de lo que parece. No se trata de intentar eliminar pensamientos. Lo más importante es aprender a reconocerlos, comprender su origen y evitar que aquellos de carácter negativo se conviertan en patrones permanentes.

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Ramiro Calle en un pódcast. (Foto: YouTube)

El concepto en el que más insiste es en el discernimiento, una capacidad que considera esencial para cualquier proceso de crecimiento personal. En su opinión, aprender a discernir significa desarrollar la habilidad de observar la realidad sin que intervengan prejuicios, miedos o ideas preconcebidas.

Ese ejercicio de observación, explicó, permite acercarse a los hechos de una forma mucho más objetiva y reduce la influencia de las interpretaciones automáticas que condicionan el comportamiento. Para el maestro, ver las cosas tal y como son constituye uno de los mayores aprendizajes que puede realizar una persona.

Precisamente sobre esa idea pronunció una de las frases que más repercusión ha generado tras la entrevista. «Vemos lo que queremos ver, lo que nos han dicho que tenemos que ver, lo que tememos ver», afirmó, subrayando que la percepción de la realidad suele estar profundamente condicionada por la educación, las experiencias personales, las creencias y los temores.

Claridad mental y buenos sentimientos

A juicio de Calle, los sentidos no siempre ofrecen una imagen fiel de lo que sucede. Con frecuencia, la mente interpreta la información antes incluso de que la persona sea plenamente consciente de ello, dando lugar a una visión parcial o distorsionada de la realidad.

Por ese motivo considera imprescindible desarrollar una mayor claridad mental. Sólo cuando desaparecen los filtros impuestos por el miedo o los prejuicios resulta posible comprender las situaciones con mayor profundidad, sostiene el maestro.

Durante su participación en El Estoico también estableció una relación directa entre esa claridad mental y uno de los sentimientos más universales: el amor. Lejos de entenderlo únicamente como una emoción, Ramiro Calle defendió que el amor auténtico nace de una percepción clara de la realidad.

«Para muchos sabios, el amor es el resultado de la claridad mental», explicó. Desde su punto de vista, cuando una persona logra contemplar las cosas sin distorsiones, sin intereses personales y sin condicionamientos, surge de manera espontánea una actitud más abierta hacia los demás.

Ese estado de claridad favorece valores como la compasión, la paciencia, la indulgencia y la cooperación, cualidades que, según señaló, resultan fundamentales para construir relaciones más saludables tanto con otras personas como con uno mismo.

Un mensaje importante

A lo largo de su trayectoria, el maestro ha defendido que el verdadero crecimiento personal no depende únicamente de adquirir conocimientos, lo realmente importante es aprender a conocerse.

Para Ramiro Calle, el desarrollo personal no consiste en perseguir una perfección inalcanzable, sino en avanzar cada día hacia una versión más consciente y equilibrada de uno mismo. Ese camino exige tiempo, constancia y una actitud abierta al aprendizaje continuo.

Como conclusión, resumió esa propuesta en tres conceptos que considera inseparables y que, a su juicio, deberían formar parte de cualquier proyecto de vida: autodesarrollo, autoconocimiento y autoperfeccionamiento.

Estas tres dimensiones constituyen, según explicó, una auténtica vía de crecimiento que permite afrontar las dificultades con mayor serenidad y comprender mejor tanto la propia realidad como la de quienes nos rodean.