De Niza a Mónaco en barco privado: la experiencia que hay que hacer al menos una vez en la vida en la Costa Azul
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Los destinos del Mediterráneo que están en boca (y ‘stories’) de todos: de la Costa Azul a las Baleares
Hay lugares que cambian por completo cuando los miras desde el mar. La Costa Azul es uno de ellos. Desde tierra, la Riviera francesa es una sucesión de playas, villas imposibles y puertos llenos de barcos. Pero cuando dejas atrás el paseo marítimo de Niza y empiezas a bordear la costa, el paisaje adquiere otra dimensión. Y, sobre todo, desaparece la sensación de estar siguiendo el mismo recorrido que todos los demás.
La experiencia comienza mucho antes de subir a bordo. Alquilar un barco con Samboat es tan sencillo como entrar en su web o en la app, elegir el destino y empezar a buscar. Hay embarcaciones de distintos tamaños y características (a motor, de vela…), por lo que sólo hay que escoger la que mejor encaje con el número de personas que vais a ser y decidir si queréis llevar el timón vosotros mismos o contar con un patrón. También se puede elegir entre media jornada o un día completo.
En mi caso, la opción estaba clara: el barco Four Winns con patrón. Una vez hecha la reserva, fue él mismo quien se puso en contacto para concretar los últimos detalles, desde la hora de encuentro hasta el punto exacto en el puerto de Niza. Y a partir de ahí, poco más que hacer. Llegar, subir a bordo y dejar que el Mediterráneo haga el resto.
Y vaya si lo hace. Nada más salir del puerto, Niza empieza a quedarse atrás y la Costa Azul se presenta desde una perspectiva que resulta imposible conseguir caminando. El agua completamente azul, las fachadas de colores, las pequeñas calas y las grandes villas que se asoman a la costa van apareciendo una detrás de otra. El plan no necesita demasiado más: bañador, algo de comer, una copa y muchas ganas de no mirar el reloj.
La ruta nos llevó desde Niza hacia Mónaco, recorriendo algunos de los rincones más exclusivos de la Riviera. Una de las curiosidades del trayecto fue acercarnos a la zona donde estaban navegando algunos de los grandes yates que suelen protagonizar las postales del Mediterráneo. Entre ellos, los de Fernando Alonso y Mark Zuckerberg.