La extravagante idea de una ‘startup’ que vende hielo de Groenlandia a los bares de lujo de Dubái
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Una empresa ha encontrado un nuevo negocio en uno de los recursos más inesperados: el hielo de los glaciares de Groenlandia. Arctic Ice, una startup fundada en 2022, ha comenzado a exportar bloques de hielo ártico hasta Dubái para abastecer a restaurantes, hoteles y bares exclusivos que buscan ofrecer una experiencia diferente a sus clientes. Su principal atractivo es el origen del producto, formado hace más de 100.000 años y presentado por la compañía como uno de los hielos más puros del planeta. El proyecto ha despertado el interés del sector del lujo, pero también una intensa polémica por el impacto medioambiental de transportar un producto que puede fabricarse en cualquier lugar del mundo.
El hielo de Groenlandia que ha conquistado los bares de lujo
La propuesta de Arctic Ice parte de una idea sencilla: convertir un recurso natural en un producto exclusivo. En lugar de utilizar los cubitos convencionales que se encuentran en cualquier establecimiento, sus clientes pueden enfriar sus bebidas con hielo extraído de icebergs que flotan en los fiordos de Groenlandia.
La compañía anunció a comienzos de 2024 el envío de unas 22 toneladas de hielo a Emiratos Árabes Unidos. El cargamento estaba destinado a abastecer a establecimientos de alta gama de Dubái, una ciudad donde la exclusividad se ha convertido en uno de los principales reclamos de la hostelería de lujo.
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El hielo no se comercializa únicamente por su capacidad para enfriar una bebida. Su procedencia y su antigüedad forman parte de la experiencia que se ofrece al consumidor. Según Arctic Ice, se trata de hielo que ha permanecido congelado durante más de 100.000 años y que no ha estado en contacto con contaminantes derivados de la actividad humana.
La empresa también destaca que su estructura contiene muy pocas burbujas de aire, lo que permite que se derrita más lentamente que el hielo convencional y altere menos el sabor de los cócteles. Una característica que, según sus promotores, lo convierte en un producto especialmente atractivo para la coctelería de alta gama.

Así se extraen y transportan las 22 toneladas de hielo
El proceso comienza en los fiordos próximos a Nuuk, la capital de Groenlandia. Allí, un barco equipado con una grúa recoge fragmentos de icebergs que se han desprendido de forma natural de los glaciares. La empresa asegura que selecciona cuidadosamente las piezas para obtener un hielo transparente, conocido localmente como hielo negro por lo difícil que resulta distinguirlo bajo el agua.
Una vez recogidos, los bloques se trasladan hasta Nuuk, donde se cortan manualmente con sierras y martillos. Después, se introducen en cajas y contenedores refrigerados para mantenerlos congelados durante el trayecto internacional.

La ruta comercial incluye una primera etapa marítima desde Groenlandia hasta Dinamarca y una segunda hasta Dubái. En total, el viaje puede prolongarse durante unos 65 días, según la información publicada sobre el primer envío.
Arctic Ice defiende que aprovecha contenedores refrigerados que regresan de Groenlandia a Europa con poca o ninguna carga, ya que el territorio importa más productos congelados de los que exporta. De esta forma, sostiene que puede optimizar el transporte y reducir parte de su impacto.

¿Cuánto cuesta el hielo ártico en euros?
Uno de los aspectos que más curiosidad despierta es el precio. Sin embargo, Arctic Ice no hizo pública una tarifa de venta por kilo o por bloque de hielo en la información difundida sobre su lanzamiento comercial en Dubái.
La compañía sí dejó claro que su mercado no es el consumidor convencional. El producto está dirigido a restaurantes, hoteles, bares exclusivos y clientes privados con un elevado poder adquisitivo.

Su distribución se plantea de forma selectiva, de manera que el establecimiento y la experiencia que ofrece encajen con el posicionamiento prémium del hielo.
Además de utilizarse para bebidas, sus responsables señalaron que habían recibido consultas de posibles clientes interesados en emplearlo en tratamientos de belleza y baños de hielo. La empresa también había detectado interés en otros mercados, como Arabia Saudí, Suiza y la India.
