El viaje al pasado en un espacio catalogado como Monumento Histórico se percibe en cada rincón. Impresionantes pavimentos, chimeneas de época en mármol, impresionantes esculturas… todo deja claro que aquí nada va a ser sencillo. Honrando el patrimonio y la importancia histórica del espacio, el hotel invita a perderse entre cómo lucía el espacio en 1788, año que eligieron para la restauración.
Partiendo de un inventario real y usando los interiores de Le Petit Trianon, el palacio favorito de María Antonieta, como fuente de inspiración, se han seleccionado los muebles a mano de tiendas, casas de subastas y artesanos especializados. ¿El resultado? El hotel está amueblado con alrededor del 90% de muebles originales del siglo XVIII.