Del mercadillo de Alcobendas a Las Rozas, el fenómeno de tres jóvenes de 21 años: «Nunca se había hecho así»
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Con apenas 21 años, Paula Fernández Fernández, Gabriela Viloria Galán y Anna Morales Casabella han conseguido algo que parecía difícil: convertir los mercadillos tradicionales en uno de los planes de moda de la Comunidad de Madrid. Sus markets reúnen cada fin de semana a decenas de marcas emergentes y atraen a cientos de personas en municipios como Las Rozas, Pozuelo o Alcobendas.
Mientras algunos mercadillos acumulan décadas de historia, una nueva generación de emprendedoras está reinventando el concepto y adaptándolo a las tendencias actuales. Nos reunimos con Paula Fernández en una de sus citas más concurridas, el market de Las Rozas, para conocer cómo nació este iniciativa.
«Nos dimos cuenta de que nunca se habían organizado markets de esta manera, reuniendo comerciantes y marcas en un mismo espacio»
«Todo surgió porque a las tres nos encantaba organizar proyectos relacionados con los eventos», explica. «Nos dimos cuenta de que nunca se habían organizado markets de esta manera, reuniendo comerciantes y marcas en un mismo espacio, y decidimos crearlo».
Lo que comenzó como una iniciativa modesta en espacios privados pronto se quedó pequeño. «Empezamos hace aproximadamente dos años. La primera edición fue en junio, en Pozuelo, con unos 30 puestos. Poco a poco fuimos creciendo hasta llegar a los 50 o incluso 60 puestos en algunas ubicaciones», recuerda.

Tal fue el éxito que les llevó a dar un paso más y apostar por las calles como escenario principal. Una decisión que cambió por completo la dimensión del proyecto. «Cuando lo hacíamos en espacios privados la cantidad de puestos estaba muy limitada. Además, encontrar una ubicación accesible para la gente y que permitiera reunir a tantas marcas era complicado. Creíamos que el mejor sitio para hacerlo era en plena calle», asegura.
Actualmente organizan markets en varios municipios madrileños. Están presentes en Pozuelo el primer y tercer viernes de cada mes, en Alcobendas el tercer domingo y en Las Rozas el segundo y cuarto domingo de cada mes. El auge de estos markets también ha conquistado a los rostros más conocidos de la televisión.
Y es que una de las claves de su éxito está en la cuidada selección de expositores. «Intentamos cuidar muchísimo los puestos que participan. Buscamos que ofrezcan productos únicos, que estén en tendencia y que aporten una experiencia atractiva para el visitante», explica Paula.
«A día de hoy donde más crecimiento estamos viendo es en Alcobendas»
La oferta es tan variada como el público que los visita. Desde moda masculina y femenina hasta calzado, joyería, bolsos, decoración o pijamas. Un pequeño universo de marcas emergentes que encuentran en estos encuentros una oportunidad para darse a conocer fuera del entorno digital. «Tenemos un poco de todo. Todo aquello que la gente pueda querer encontrar, lo tiene aquí», afirma.
Aunque cada ubicación tiene su personalidad propia, actualmente Alcobendas se ha convertido en uno de los puntos más fuertes del proyecto. «A día de hoy donde más crecimiento estamos viendo es en Alcobendas, porque cuenta con una gran variedad de puestos», explica la joven emprendedora.
Detrás de cada edición hay también una importante labor de coordinación con las administraciones locales. Conseguir permisos, organizar espacios y garantizar el correcto funcionamiento de cada market forma parte de un trabajo que muchas veces pasa desapercibido para el visitante. «Para organizar todo esto tenemos que trabajar en contacto con los ayuntamientos», señala.

«Queremos que la gente lo vea como un plan para hacer durante el día. Intentamos incluir actividades, pintacaras para los niños»
Si hay algo que diferencia a estos markets de los mercadillos tradicionales es la experiencia que ofrecen. El objetivo no es únicamente comprar, sino convertir la visita en un plan completo para disfrutar en familia o con amigos. «Nos gusta crear markets experienciales», explica Paula. «Queremos que la gente lo vea como un plan para hacer durante el día. Intentamos incluir actividades, pintacaras para los niños, sorteos y todo lo que ayude a que pasen un rato agradable».
En algunas ubicaciones incluso han incorporado puestos gastronómicos para complementar la experiencia. En otras, como Pozuelo o Alcobendas, prefieren colaborar indirectamente con los negocios de hostelería cercanos para favorecer el comercio local.
La fórmula parece funcionar. Lo que empezó como el proyecto de tres amigas apasionadas por la organización de eventos se ha convertido en un fenómeno que refleja una nueva forma de entender el comercio de proximidad: más experiencial, más visual y más conectada con las nuevas generaciones.