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El desayuno de Carmen Lomana a los 77 años: tostadas, té y sin renunciar a la bollería

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Hay personas que despiertan interés por su trayectoria profesional, otras por su estilo de vida y algunas por ambas cosas a la vez. Ese es el caso de Carmen Lomana, que a sus 77 años sigue generando curiosidad por su imagen, su energía y la forma en la que afronta el paso del tiempo. Lejos de dietas imposibles o fórmulas milagrosas, la empresaria ha revelado en varias ocasiones que una de las claves de su bienestar comienza nada más abrir los ojos. Madrugadora por naturaleza, asegura que se levanta a las 6:15 de la mañana y que el desayuno es uno de los momentos más importantes de su jornada. Una rutina que combina alimentos saludables con pequeños caprichos y que demuestra que cuidarse no tiene por qué estar reñido con disfrutar de la comida.

Madrugar para empezar el día con calma

Mientras muchas personas salen de casa con prisas y apenas tienen tiempo para tomar un café, Carmen Lomana apuesta por todo lo contrario. La socialité ha explicado que necesita comenzar el día sin estrés, disfrutando de un tiempo para ella misma antes de afrontar compromisos, reuniones o apariciones públicas. Por eso se levanta muy temprano, incluso antes de las seis y media de la mañana, una costumbre que mantiene desde hace años.

Lo más llamativo es que no considera el madrugón un sacrificio. Al contrario. Según ha contado, una de las razones por las que le gusta despertarse tan pronto es precisamente el desayuno. Ese momento tranquilo, acompañado de la radio o de la lectura de la prensa, se ha convertido en una especie de ritual diario que le permite arrancar la jornada con energía y buen humor.