Arquitectura

Así es el caserón del siglo XVIII de Josie en La Mancha: «No puede ser un museo, esta casa tiene que estar viva»

Josie, Castilla La Mancha
(Foto: @josietv)
Marta Morales

Hay casas que simplemente se reforman y otras que recuperan una memoria perdida. Villa Yoichi, el caserón del siglo XVIII de Josie en Villajos, La Mancha, pertenece a esa segunda categoría: una vivienda donde cada baldosa, cada mueble y cada objeto conservan una historia. Durante tres años de trabajo, el estilista y diseñador ha recorrido España en busca de artesanos, materiales tradicionales y oficios casi olvidados para devolver el esplendor a una casa con más de 300 años de historia. Un proyecto que él mismo define como «romántico, quijotesco y un poco de locura», una mezcla perfecta para un lugar que mantiene intactas sus raíces manchegas: bodega, pozo y almazara. «Entrar en esta casa ha sido un cambio de ciclo vital», explica Josie, que ha convertido Villa Yoichi en un refugio donde conviven pasado, presente y futuro.

El patio central: el corazón vegetal de Villa Yoichi

Josie, Castilla La Mancha
(Foto: @josietv)

El verdadero centro de la casa es su patio central de columnas de piedra, un espacio que Josie considera la máxima expresión de una vivienda tradicional manchega. «Este patio a mí me parece muy representativo de una casa manchega como esta, que es un patio de columnas de piedra y todas las habitaciones se distribuyen a su alrededor», explica. Este patio funciona como un jardín de invierno lleno de plantas tropicales, un pequeño universo verde que requiere cuidados diarios. Allí ha diseñado un banco propio realizado en San José, acompañado de una alfombra de esparto artesanal y cojines antiguos pertenecientes a sus tías abuelas. Para Josie, este rincón es «el centro neurálgico de toda esta casa», un lugar donde la tradición familiar se mezcla con su propia sensibilidad estética.

Una paleta de colores inspirada en la tierra manchega

La decoración de Villa Yoichi nace de un profundo estudio del color. «El estudio cromático de las habitaciones de Villa Yoichi parte siempre del suelo», afirma Josie, tomando como referencia el terrazo del patio principal, donde aparecen los tres tonos protagonistas de la vivienda: rojo, verde y piedra. A esta base cromática se añaden elementos dorados, muebles familiares restaurados y piezas artesanales únicas. Entre ellas destacan los muebles alfonsinos de sus tías, recuperados con un rojo intenso creado por Juan Monzón mediante pigmentos especiales.

Josie, Castilla La Mancha
(Foto: @josietv)

«Yo lo que he querido hacer es darle a todo lo que había un poco más. Más ha sido más y es más», asegura Josie, defendiendo una decoración valiente, llena de capas, recuerdos y personalidad. Las paredes en verde jade, las jambas en tonos piedra y las puertas castellanas con acabado craquelado crean una atmósfera donde la imperfección se convierte en belleza. «El craquelado de las puertas castellanas crea un poco la piel de lagarto que tienen los melones aquí en La Mancha», explica.

Una biblioteca viva cargada de recuerdos

Uno de los espacios más especiales de Villa Yoichi es su biblioteca, concebida como un lugar para leer, trabajar, inspirarse y recibir nuevas historias. «Creo que es la biblioteca que siempre quise tener», reconoce Josie. La estancia está recorrida por una gran estantería que antes era de color marrón chocolate y que él transformó en blanco para iluminar el espacio. Pero lo verdaderamente importante son los recuerdos que contiene: retratos, dedicatorias y objetos de personas fundamentales en su vida. «No puede ser un museo. Esto es una biblioteca que tiene que estar viva», afirma. Para él, la casa debe seguir evolucionando, incorporando nuevas historias y manteniendo un flujo cultural constante.

Josie, Castilla La Mancha
(Foto: @josietv)

La almazara histórica convertida en comedor de verano

Uno de los espacios con mayor carga histórica es la antigua almazara de Villa Yoichi, documentada ya en el Catastro de Ensenada de 1753 junto con la bodega y el pozo. Josie la ha transformado en un comedor íntimo donde conviven tinajas originales, muebles familiares, cerámicas artesanales y piezas recuperadas. La restauración ha respetado las huellas del tiempo: «Estás pisando 1730 y tantos. Entonces es guay», comenta al hablar de los suelos antiguos.

Un jardín para ver pasar el tiempo

Josie, Castilla La Mancha
(Foto: @josietv)

El exterior de Villa Yoichi es una celebración de la naturaleza. En el corral conviven 67 variedades de rosales, una palmera histórica y un celindo cuya floración se convierte en un acontecimiento anual. «Es un sitio increíble para ver pasar el tiempo y las estaciones», explica Josie. Su intención ha sido crear un espacio que parezca antiguo, aunque algunas incorporaciones sean recientes, como la piscina rematada con piezas de terracota artesanal.