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Rafa Nadal revela el momento que le hizo pedir ayuda: «No podía salir a la calle sin una botella de agua»

Rafa Nadal ha abierto su corazón y ha contado toda la verdad

El tenista siempre ha contado con el apoyo de su familia

Ya se ha retirado, pero sigue vinculado al mundo del deporte

Rafa Nadal ha estado dos décadas compitiendo al máximo nivel y construyó una de las trayectorias más brillantes del tenis. 22 títulos de Grand Slam, con 14 conquistas en Roland Garros, le convirtieron en una referencia del deporte mundial. Sin embargo, detrás de esa imagen también hubo etapas marcadas por la ansiedad y la necesidad de pedir ayuda profesional.

En una entrevista con CNN, el tenista ha compartido uno de los episodios más delicados de su vida. Su relato rompe con la idea de que la fortaleza mental consiste únicamente en resistir y pone el foco en la importancia de reconocer cuándo es necesario buscar apoyo.

La señal que cambió su forma de pensar

Nadal ha explicado que durante mucho tiempo creyó que podía resolver cualquier dificultad por sí solo. La disciplina y la capacidad de sacrificio que lo llevaron a la cima del tenis también marcaron su manera de afrontar los problemas personales.

Pero hubo un momento en el que esa estrategia dejó de funcionar. «Siempre pensé que tenía que solucionar estas cosas por mí mismo en términos de fortaleza mental. Pero llegó un momento en que sentía que no podía salir a la calle sin una botella de agua en la mano. Eso ya era un gran problema. Ahí entendí que necesitaba ayuda», ha confesado.

Un tratamiento muy necesario

El balear relata que primero buscó ayuda psicológica, aunque no encontró la respuesta que esperaba. Posteriormente decidió consultar a un psiquiatra e iniciar un tratamiento farmacológico.

Rafa Nadal en un programa. (Foto: Movistar+)

«Empecé a notar mejoría después de unos meses. Estuve alrededor de un año con la medicación y finalmente me recuperé», comenta al respecto.

Su testimonio subraya que pedir ayuda no fue un signo de debilidad, sino un paso necesario para recuperar el equilibrio en una etapa especialmente exigente de su carrera. Teniendo en cuenta la influencia que tiene Nadal en todas las generaciones, su historia es muy interesante.

Dos décadas conviviendo con el dolor

La ansiedad no apareció de forma aislada. Rafa Nadal la relaciona con la acumulación de lesiones, la presión competitiva y los años de máxima exigencia.

El origen de muchos de sus problemas físicos se remonta a 2004, cuando sufrió una fractura en el escafoides del pie izquierdo. Aquella lesión permitió descubrir el síndrome de Müller-Weiss, una enfermedad degenerativa poco frecuente que lo acompañó durante prácticamente toda su carrera.

A partir de entonces convivió con problemas recurrentes en rodillas, muñecas, espalda, abdomen, costillas y cadera. También padeció roturas musculares y tendinitis que lo obligaron a perderse torneos importantes y a afrontar largos periodos de recuperación.

El síndrome de Müller-Weiss lo mantuvo más de cinco meses de baja en 2005 y volvió a apartarlo del circuito en 2021. Más tarde, la lesión en el psoas ilíaco sufrida en el Abierto de Australia de 2023 desembocó en una de las recuperaciones más largas y complejas de toda su trayectoria.

El diagnóstico que marcó su juventud

Uno de los recuerdos que Nadal conserva con mayor intensidad es el diagnóstico recibido cuando apenas tenía 19 años, poco después de conquistar su primer Grand Slam.

Los médicos le advirtieron de que quizá no podría desarrollar una carrera normal debido al síndrome de Müller-Weiss. Para un joven que acababa de irrumpir en la élite, aquella noticia supuso un golpe difícil de asumir.

«Estás proyectando tu futuro como tenista profesional y, de repente, parece que quizá no podrás seguir haciendo lo que has hecho toda tu vida. A los 19 años es muy difícil asimilar algo así», recuerda.

Pese a ese pronóstico, Rafa prolongó su carrera durante casi veinte años más y terminó convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

La exigencia de Toni Nadal

En la construcción de esa resistencia mental desempeñó un papel fundamental Toni Nadal, su tío y entrenador durante gran parte de su carrera.
El propio Rafa ha explicado en distintas ocasiones que los entrenamientos buscaban acostumbrarlo a competir en condiciones adversas. Toni evitaba las concesiones y trataba de fortalecer su capacidad para gestionar la incomodidad.

Entre esos métodos, el empresario ha recordado que en algunos entrenamientos llegó a privarle de agua para enseñarle a desenvolverse en situaciones difíciles, una filosofía que marcó su forma de competir desde muy joven.

Una retirada asumida con naturalidad

Nadal anunció su retirada del tenis profesional en octubre de 2024, después de la derrota ante Novak Djokovic en los Juegos Olímpicos de París. Su último torneo oficial llegó un mes más tarde, en las Finales de la Copa Davis.

Aun así, asegura que nunca vivió ese momento con miedo. «Siempre consideré que ser deportista era una parte de mi vida que algún día terminaría», afirma.

Lejos de las pistas, ha reorientado su actividad hacia la Rafa Nadal Academy, la Fundación Rafa Nadal y varios proyectos empresariales. Entre ellos destacan la cadena hotelera ZEL, desarrollada junto a Meliá, y la firma de salud y bienestar NDL Pro-Health.

Su testimonio ofrece una imagen completa de un deportista que conquistó los mayores escenarios del tenis mundial, pero que también tuvo que afrontar la vulnerabilidad lejos de la pista. La confesión sobre aquel momento en el que comprendió que necesitaba ayuda añade una nueva perspectiva a la figura de un campeón acostumbrado a luchar hasta el final.