Miguel Bernardeau recuerda su infancia en un pueblo de Valencia junto a sus abuelos: «Había seis perros gigantes»
El pueblo de Almería que conquistó a David Bisbal: «Es uno de los grandes desconocidos»
Así es la casa de Maribel Verdú en Madrid: tres plantas, madera y una gran biblioteca

Miguel Bernardeau vuelve a mirar hacia sus primeros años de vida, mucho antes de convertirse en uno de los actores más conocidos de su generación. Nacido en Valencia en 1996 y criado durante parte de su infancia en Bétera, el intérprete conserva un recuerdo muy concreto de aquella etapa: la antigua masía de sus abuelos, rodeada de naturaleza y con seis perros gigantes que acabaron siendo protagonistas de sus juegos y aprendizajes. El actor ha explicado en distintas entrevistas cómo aquella vida vinculada al campo y a los animales marcó sus primeros años, antes de que su familia se trasladara a Madrid y su vida quedara ligada definitivamente al mundo de la interpretación.
Una infancia en una masía de Bétera
Aunque Miguel Bernardeau nació en Valencia, sus recuerdos de infancia están especialmente ligados a Bétera, un municipio situado en la comarca del Camp de Túria, a unos kilómetros de la capital. Allí se encontraba la masía antigua de sus abuelos, un entorno muy distinto al que después conocería en Madrid.
El propio actor explicó en una entrevista que en aquella casa familiar convivía con seis perros de gran tamaño. «Mis abuelos tenían una masía antigua donde había seis perros gigantes. Allí aprendí a cuidarlos», recordó. Una frase que resume una parte importante de aquellos primeros años: naturaleza, animales y una vida familiar alejada del ritmo de la ciudad.
Ese vínculo con los animales no se quedó únicamente en un recuerdo de infancia. Años después, Bernardeau ha seguido mostrando especial sensibilidad hacia los perros y ha contado que tiene dos animales adoptados, Mimi y Marley. Él mismo ha explicado que haberse criado con perros influyó en su forma de entender el cuidado y la responsabilidad hacia ellos.

Bétera, el lugar de sus primeros recuerdos
La localidad valenciana donde pasó aquellos años se encuentra a los pies de la Sierra Calderona y cuenta con una superficie de más de 75 kilómetros cuadrados. Su entorno combina zonas residenciales, huerta, pinares y construcciones tradicionales, un paisaje muy diferente al de la capital.
Bétera también tiene una importante huella histórica. En su término municipal se conservan vestigios de distintas épocas, entre ellos el yacimiento íbero del Tos Pelat, además de otros restos arqueológicos y edificios históricos. Entre ellos destaca el Castillo-Palacio de los Boíl, levantado sobre una antigua construcción de origen árabe.
Pero para Bernardeau, el interés de Bétera no está tanto en su patrimonio como en lo que representa a nivel personal. Allí transcurrieron algunos de sus primeros años, cuando todavía estaba muy lejos de los platós, las alfombras rojas y la popularidad que llegaría después.

De Valencia a Madrid
La estancia de Bernardeau en Valencia no se prolongó durante toda su infancia. En 2001, cuando tenía cuatro años, su familia se trasladó a Madrid, un cambio relacionado con la trayectoria profesional de sus padres, la actriz Ana Duato y el productor Miguel Ángel Bernardeau.
El salto supuso dejar atrás aquel entorno valenciano y comenzar una nueva etapa en la capital. Sin embargo, los recuerdos de Bétera permanecieron. Años después, cuando el actor hablaba de su infancia, aquella masía familiar y los seis perros aparecían como una de las imágenes más reconocibles de sus primeros años.

El recuerdo de sus abuelos
La relación con sus abuelos también ha tenido un peso especial en la memoria personal del actor. De hecho, Bernardeau ha contado que las historias que escuchaba de pequeño de su abuela terminaron conectando con su trabajo muchos años después.
Durante el rodaje de La bola negra, la película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi en la que interpreta a Rafael Rodríguez Rapún, recordó las historias que su abuela le contaba cuando era niño. Según explicó, esas narraciones familiares relacionadas con la Guerra Civil le ayudaron a establecer una conexión emocional con la película.